III. NUESTRA VIDA ESPIRITUAL: 3. La Adoración

El primer día autorizado regularmente para la adoración del Santísimo Sacramento expuesto, ha sido el viernes, 5 de marzo de 1880. Pero Mons. Thibaudier nunca concedió una capilla de adoración pública al P. Dehon. Es sin duda muy conmovedor oír al P. Fundador decir a los novicios el viernes 27 de febrero de 1880: “Hemos sido autorizados a exponer el Santísimo Sacramento el primer viernes de mes. Es una gran noticia y que debe asustamos al ser llamados nosotros tan miserables a un honor semejante: Jesús quiere encontrar aquí Nazaret, y Betania: el viernes será el primer día regularmente autorizado. Dentro de unos meses será todos los viernes y dentro de un año o dos todos los días. Luego serán fundadas otras casas que empezarán con la adoración diurna y nocturna: el viernes la primera de las miles y quizá de los millones de días de exposición entre los oblatos…” (a los novicios, viernes 27 de febrero 1880) Preparémonos nosotros, pobres pecadores. Si hay una cosa que sea cierta es la insistencia extrema que el P. Dehon ha puesto en recordar a sus religiosos la importancia de la adoración en sus vidas, al servicio de la Iglesia. “Es un acto esencial de nuestra vocación y de nuestra misión aprobada por la Iglesia…” (Carta circular del 29 de enero de 1910). En una circular sin fecha (puede que sea la circular buscada por el autor de la nota 1 de Carta circular, 196), el P. Dehon escribía: “El espíritu de nuestra obra tan característica erige que en todas nuestras casas la adoración reparadora esté organizada en cuanto al tiempo y a la manera de hacerla”. En 1909 escribe desde Lourdes (16 de julio) para promover una nueva fundación que sería una “Casa de adoración y como una casa de contemplativos donde, añade el Padre, algunos Padres… irían para hacer allí su renovación”. La casa de contemplativos es como un viejo sueño del Fundador que desde su tiempo de seminario a los años 1878-1883 (“Una parte de los miembros de la Orden se entregan a la contemplación, a los Oficios del coro y a la adoración del Santísimo Sacramento” [Const. cap. I, Vº]. Se lee en las NQT: “He escogido por armas al Sagrado Corazón sobre la cruz. Nuestro fin, ¿no es acaso la inmolación por amor? Hemos de tener varias casas de vida contemplativa” [NQT, 23 de mayo de 1886]), a pesar de acordarse tanto en sus Notas cotidianas, no se realizará nunca.
 

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