Jornadas de formación de Seminarios

Los días 26 al 28 de octubre ha tenido lugar en Alba de Tormes la primera sesión de las Jornadas de Formación organizadas por la Comisión de Seminarios. En ellas se abordaron cuestiones sociológicas, psicológicas y pedagógicas relacionadas con los adolescentes. Para ello contamos con la ayuda de D. Juan María González-Anleo, D. Raúl González Sánchez y D. Juan Jesús Luna Cortés.
Estas son las palabras de presentación que el P. Jesús Valdezate, Superior provincial, dirigió a los participantes en estas Jornadas:
“Salió un sembrador a sembrar…“ (Cf. Mc 4,1-20; Mt 13, 1-23; Lc 8, 4-8), con esta plasticidad, y con la experiencia de los agricultores galileos, comienza nuestro Dios la parábola del sembrador que no del agricultor.
Con esa misma imagen se han recreado los distintos comunicados, convocatorias y/o invitaciones a estas Jornadas de Formación de Seminarios. Lo de tener semilleros, ser sembradores ha sido y es una constante en nuestra Provincia religiosa. Nos mantenemos en la idea de que nuestros seminarios menores, aunque se encuentran vinculados a estructuras colegiales al uso, conllevan un modelo educativo diferente, único, novedoso y, en muchos casos, ‘rompedor’ y contracorriente, amén de necesario. Creemos en ello tal y como lo expresamos en el Plan pastoral de la Provincia. Esto no está exento de exigencias, dificultades y búsqueda.
Por esta razón, entre otras, nos encontramos aquí y con sumo gusto os doy la bienvenida en esta casa que, a la postre, ha sido y es un seminario menor, un semillero, donde ha habido buenas semillas y buenos sembradores de grato recuerdo y del que han salido buenos frutos y también buenos sembradores.
La formación es nuestra, y si no lo fuera debe ser, la principal inversión. La calidad cultural, la competencia profesional y la espiritualidad llevan nuestra mirada a la formación. El análisis de la situación en nuestra Sociedad y el estudio han hecho ver con fuerza la necesidad de un renovado esfuerzo en la formación.
No menos urgente es una acción decidida en el campo de la formación de base o inicial. La condición juvenil y el contexto cultural, los retos del proyecto de vida religiosa y sacerdotal, el problema de los "abandonos" y, particularmente, el perfil del nuevo dehoniano educador dicen con claridad que la formación debe apuntar a la calidad. Y a esto tenemos que unir lacapacidad vocacional que debe distinguir a todo dehoniano y comunidad dehoniana. Suscitar vocaciones es uno de los fines de la misión evangelizadora en nuestra sociedad; cultivarlas (independientemente de los resultados que se obtengan) es una dimensión esencial. La orientación vocacional es, por tanto, una de las tareas características de la comunidad educativo-pastoral que engloba todas nuestras obras y, por supuesto, nuestros ámbitos educativos a los que llamamos seminarios.
Salió un sembrador a sembrar… las perspectivas, pues, son exigentes. El conjunto de lo que debemos hacer puede dar la impresión de que es un poco duro; sin embargo, el campo que tenemos delante sigue siendo amplio y fértil. En consecuencia, el trabajo se nos presenta halagüeño (para no aburrirnos en el intento) y la fecundidad del Espíritu, que ya hemos experimentado, estoy seguro, lo hace gozoso.
Que los protagonistas del Hogar de Nazaret (Jesús, María y José) nos acompañen y asistan. Nos ponemos bajo su protección y abrimos nuestros sentidos a la ayuda inestimable de los conferenciantes en estas horas que de formación que acabamos de comenzar. Bienvenidos de nuevo y todo mi ánimo y apoyo en esta tarea… ponemos nuestras manos, ponemos nuestra vida y de la cosecha Dios dirá. Gracias por estar aquí.
 

 

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