La dimensión humana del perdón en el Encuentro de Laicos Dehonianos

Javier Luengo

Recordando el pasado, mirando al futuro: La dimensión humana del perdón.

Los conflictos dentro de las relaciones humanas son inevitables. Estos conflictos pueden dejar cicatrices emocionales duraderas en el funcionamiento de todos nosotros; particularmente si somos incapaces perdonar y resolver eficazmente nuestros conflictos.

Es importante no confundir perdonar con sufrir, negar, ignorar, minimizar, tolerar, condonar, excusar, olvidar la ofensa, o suprimir emociones al respecto. El perdón no es un simple tema de ‘fuerza de voluntad’ o simplemente de ‘dejar ir’, sino más bien un proceso complejo que cuando se experimenta plenamente puede marcar el comienzo de un proceso de sanación profunda dentro y entre las personas. La cuestión verdaderamente importante no es si se cometieron errores, sino cómo se hacen frente a ellos cuando se producen.

El primer elemento importante para perdonar es que las personas recuerden el dolor que experimentaron y las emociones asociadas. Perdonar no es olvidar. También es importante que las personas trabajen para empatizar con su ofensor, tomando la perspectiva del otro. Esto se hace sin condonar las acciones del otro o invalidar los, a menudo, fuertes sentimientos que la persona ofendida tiene como respuesta.

En tercer lugar, el perdón implica dos palabras (“per” y “don” en español, “for” y “giveness” en inglés, “per” y “dono” en italiano, etc.); así que siempre que una persona dice “yo te perdono”, lo que realmente sucede es que el cuidador le da a alguien gratuitamente su perdón. El perdón implica dar un regalo que, recordando el pasado, mira al futuro.

Este tema del perdón y otros de gran interés se desarrollarán en el Encuentro de Laicos Dehonianos en Ciempozuelos. El mandamiento de Jesús de perdonar es un verdadero reto, aunque en ocasiones perdonar parece humanamente imposible. En el contexto de la fe, el modelo de compromiso es Jesús de Nazaret. Toda su vida se movió hacia el perdón más que alejarse de él.

Termino con una reflexión que nos hacen nuestras propia Regla de Vida:

Con la comunión, que subsiste a pesar de los conflictos,

y con el perdón mutuo,

queremos dar pruebas

de que la fraternidad que los hombres ansían

es posible en Jesucristo;

y de ella queremos ser los servidores.

(Constituciones SCJ, 65)

 

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