La Expo de Milán, una ocasión propicia para globalizar la solidaridad

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Ya hace unas semanas cuando estaba leyendo el periódico, me sorprendió gratamente al ver una noticia que el papa Francisco, había estado presente (virtualmente) en la inauguración de la Exposición Universal del Milán. Virtualmente, a través de una videoconferencia.

Fue grata mi sorpresa al saber que el Papa era escuchado en estos foros. Millones de personas estaban poniendo sus ojos en el discurso (breve pero profundo) que él dirigía no solo a los presentes, sino a toda la humanidad.

La Exposición Universal de Milán se inauguró el pasado 1 de mayo bajo el lema “Alimentar el planeta, energía para la vida”. Un tema interesante para nuestro papa Francisco, que recientemente publicará una encíclica sobre ecología. Esta exposición será visitada por más de 30 millones de personas, en la cual participan 148 países, entre ellos el Estado Vaticano con un pabellón que lleva como título las palabras de Jesús: “No sólo de pana vive el hombre”. Unacita mundial que Francisco no quiso dejar pasar. Una buena ocasión para lanzar al mundo un mensaje de esperanza. Él se ha sentido llamado a interpelar y a movilizar al mundo y a la Iglesia ante las diversas injusticias que se están viviendo actualmente. Y para él, la mayor de las injusticias es el hambre que pasan a diario millones de personas. El problema es un problema de SOLIDARIDAD. “En particular, nos reúne el tema: “Nutrir el planeta, energía para la vida”. También por esto debemos agradecer al Señor; por la elección de un tema tan importante, tan esencial…con tal que no reste sólo un “tema”, con tal que vaya siempre acompañado por la conciencia de los “rostros”: los rostros de millones de personas que hoy tienen hambre, que hoy no comerán en modo digno, un modo digno de un ser humano”, ha afirmado nuestro Pontífice.

Para contribuir a educar en solidaridad, la Sana Sede participa en esta Exposición Universal con un pabellón dedicado a fomentar dicha solidaridad del hombre con sus semejantes, con aquellos que pasan más necesidad. El pabellón titulado: “No solo de pan vive el hombre” está distribuido en cuatro ambientes que recoge cuatro mensajes del Papa Francisco: 

• Un jardín que hay que custodiar (dimensión ecológica)
• Una comida que hay que compartir (dimensión solidaria)
• Una comida que educa (dimensión educativa)
• Un pan que hace presente a Dios en el mundo (dimensión religiosa)

 

El pabellón, que recoge obras de grandes pintores de la Historia del arte, quiere buscar que se escuche la voz de la Iglesia y ofrecer su testimonio acerca de los temas delicados y decisivos para el futuro.

Además, se invita al visitante de marea libre y voluntariamente que se colabore con una limosna que será destinada a las poblaciones más desfavorecidas, aquellas que están viviendo carestías, provocadas por desastres naturales o por violencia.

Esta gran iniciativa cultural, de la que participa de la Santa Sede, pretende que millones de personas entren en contacto de una manera diferente con el mensaje de la Iglesia. Una buena e inteligente decisión de participar y de estar presente la Iglesia en esta cita cultural universal.

 

Éste en un gran desafío al cual Dios llama la humanidad del siglo veintiuno: terminar finalmente de abusar del jardín que Dios nos ha confiado, para que todos puedan comer de los frutos de este jardín. Asumir tal proyecto da plena dignidad al trabajo de quien produce y de quien investiga en el campo alimentario.

Que el Señor nos ayude a acoger con responsabilidad esta gran ocasión. Que nos done Él, que es Amor, la verdadera “energía de la vida”: el amor para compartir el pan, “nuestro pan cotidiano”, en paz y fraternidad. Y que no falte el pan y la dignidad del trabajo a todo hombre y mujer.

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