La familia, ámbito de educación de los hijos

Día de la Familia en San Jerónimo
Día de la Familia en San Jerónimo

En la reflexión anterior, “Familia ¿Quién eres? ¿Qué dices de tí misma?”, concluía diciendo que la familia se muestra como una compleja unidad significativa, difícil de definir ante la diversidad de familias, dados los cambios producidos en las últimas décadas. En lo que sí parece haber un acuerdo es a la hora de considerar a la familia como el primer ámbito en el que se construye y se forma la persona. Primer ámbito en el que se conoce y descubre a los otros en clima de afecto y confianza.

Dentro de la familia se realiza la primera socialización, el primer ámbito de crecimiento, desarrollo y educación de los hijos. En el vivir de cada día, la familia desempeña un papel clave en la formación de pautas de comportamiento, en criterios de valor como equipaje básico para la orientación en el camino de la vida. La familia y de modo especial los padres, son el factor clave de la formación de la personalidad de sus hijos, tarea especialmente importante en los primeros años de la vida; donde los niños van aprendiendo e interiorizando hábitos y criterios de comportamiento desde el clima que se vive en el hogar, en la convivencia familiar, donde se va fraguando la personalidad. De ahí que el papel que los padres desempeñan en la educación de los hijos es insustituible, es la tarea más importante.

Aunque en nuestra sociedad desarrollada las familias delegan al Estado, o en las instituciones educativas algunas de la responsabilidades en la educación de los hijos, los padres siguen siendo los primeros responsables de la educación de sus hijos; responsabilidad que deriva del hecho de ser padres, derecho que está reconocido como tal por las normativas internacionales y la propia legislación española. Otras instituciones que están al servicio de este derecho, tienen como misión colaborar con las familias en esta responsabilidad. Como ejemplo, en el preámbulo de la “Comisión sobre los Derechos del Niño” se nos dice:

“La familia como grupo fundamental de la sociedad y medio natural para el crecimiento y el bienestar de todos sus miembros y, en particular de los niños, debe recibir la protección y asistencia necesarias para poder asumir plenamente sus responsabilidades dentro de la comunidad”. (Preámbulo, 20-11-1989).

¿Qué preocupa a los padres?

Una preocupación importante de los padres es acertar en la educación de sus hijos. Viven el presente de sus hijos y proyectan el futuro con una carga emocional, que encierra un conjunto amplio y diverso de expectativas, deseos y decisiones. Esta preocupación, vivida en perspectiva de futuro, conlleva para los padres plantearse objetivos a conseguir, resolver problemas y superar retos. Algunos padres viven este proceso con ansiedad, particularmente desde el momento en que los hijos comienzan su escolarización, y sobre todo en los años de la adolescencia, como se constata en la experiencia compartida de profesores, tutores y orientadores.

Las preocupaciones más comunes que se detectan en las familias en relación con el deseo de acertar en la educación de los hijos, nos van ayudar a comprender mejor la educación dentro de un proyecto de familia; una primera afirmación general para todas la familias es el deseo de buscar lo mejor para la escolarización de sus hijos, valorando positivamente que la escuela se proponga como objetivos, la formación de sus alumnos como personas y la educación en valores.

La preocupación por el futuro de los hijos, se manifiesta en forma de deseos y se convierte en acciones y decisiones que se expresan en términos como una buena educación, dándoles cuantas oportunidades, medios y recursos estén a su alcance. En resumen, la voluntad de prepararles lo mejor posible para el futuro, con la esperanza de que la formación les prepare para triunfar en la vida.

Los años de la adolescencia son frecuentemente un tiempo difícil para los padres y en muchos casos las relaciones con los hijos entran en crisis. En esta etapa de crecimiento, las preocupaciones de los padres están teñidas frecuentemente de la inquietud, el descontento y la perplejidad, debido a la necesidad de entender a los hijos; al no saber qué hacer, cómo tratar sus problemas. La preocupación por los problemas de la calle, el consumo de drogas, alcohol, las salidas nocturnas, los ambientes en que se mueven en los fines de semana. Se constata que, incluso padres y madres intentan acertar en la educación de sus hijos pero viven no pocas veces algunos comportamientos, actitudes y decisiones de sus hijos con sufrimiento, con sensación de impotencia, al verse superados por la situación y no saber qué hacer.

¿Y qué piensan los hijos?

Tomo como fuente de investigación el informe realizado por la Fundación Santa María, sobre la opinión que tienen los “Jóvenes Españoles sobre la Familia”, donde aparece la familia como la institución más valorada por los jóvenes en nuestra sociedad. La familia es la institución social que tiene mayor influencia en su formación como personas. Esta alta estima de la familia se debe a un conjunto de rasgos que son valorados muy positivamente como:

+ La familia se identifica con la felicidad y calidad de vida, donde las funciones afectivas, emocionales, económicas y de autoayuda están muy presentes.

+ El hogar familiar es un ámbito de vida agradable para los jóvenes por el estilo de relaciones intergeneracionales que se dan en su seno; dando importancia al diálogo y la negociación entre posturas diversas. Se subrayan aspectos como la tolerancia, la secularización y una tendencia a coincidir en la manera de ver el mundo. La importancia que se le otorga a la familia, queda muy por encima de los amigos, el trabajo y los estudios.

+ Al pensar en su futuro, la mayoría de los jóvenes optan por la familia y el matrimonio (sea canónico o civil), como institución básica de referencia al plantearse su proyecto de vida, el (56,30 %), como indica el Informe sobre los Jóvenes Españoles 2014.

+ La familia sigue siendo el principal apoyo de los jóvenes y, a ella recurren en busca de consejo en cuestiones de carácter instrumental: cuestiones económicas (77,2%); problemas familiares (68, 6%); otras cuestiones sobre estudio y trabajo (59,7%). La familia aporta serenidad, apoyo, confianza y seguridad ante situaciones difíciles de alguno de sus miembros.

Desde estos datos se puede concluir que la familia es sin duda alguna el grupo social más influyente en el proceso de educación de los hijos; es el principal ámbito de relaciones y de socialización en cuyo seno los hijos van creciendo y se van formando los valores y criterios que rigen su comportamiento. Esta valoración positiva de la familia a pesar de los cambios sociales y culturales a los que está sometida con el paso de los años, ratifica el rol fundamental de la familia como célula vivificante de la sociedad.

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