¡Vive la Semana Santa!

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Uno de los lugares donde se va a vivir con gran intensidad la Semana Santa es en la Iglesia del Crucifijo, en Puente la Reina, lugar donde se va a celebrar la Pascua Joven Dehoniana. Desde este miércoles se van a reunir en el Colegio y Seminario de los Padres Reparadores en Puente la Reina (Navarra) casi un centenar de jóvenes que estudian en los colegios Fray Luis de León (Madrid), Colegio y Seminario San Jerónimo (Alba de Tormes), Padre Dehon (Novelda), Sagrado Corazón (San Javier), Colegio y Seminario Sagrado Corazón (Venta de Baños) y el Colegio y Seminario Padres Reparadores (Puente la Reina). Allí van a disfrutar de un ambiente excepcional, además de disfrutar en primera persona de uno de los iconos entre los Dehonianos, como es el Cristo de la Iglesia del Crucifijo, que destaca tanto por su perfección técnica como por su originalidad.

El marco donde se encuentra crea una atmósfera que impresiona a todos los que la visitan. El Cristo del Crucifijo es Gótico, data de una fecha anterior a 1328 y entre los elementos que destacan está la particular cruz donde padece Cristo, con una silueta peculiar en forma de “Y” sobre maderos que imitan un árbol sin descortezar, motivo que se ha relacionado con los modelos de la Alemania renana, al conservar la estructura del tronco una vez despojado de sus ramas. Una leyenda cuenta que el Crucifijo fue donado por unos peregrinos alemanes que, a su regreso de completar el Camino de Santiago, agradecieron el buen trato recibido en el hospital de peregrinos de Puente la Reina obsequiando a la iglesia con la cruz que habían llevado a cuestas durante su peregrinación.

Así considerada la encontramos en la oración litúrgica del Viernes Santo y de la Fiesta de la Santa Cruz: “Señor, que has puesto la salvación del género humano en el árbol de la Cruz”. El árbol de la cruz lleva en sí el fruto bendito que es Cristo que nos trae la vida, en contraposición con el árbol de fruto prohibido del Edén que trajo la muerte a la humanidad.

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La cruz no está trabajada y eso tiene un significado simbólico. Según la Biblia, un árbol separó a la humanidad del Paraíso cuando su fruto prohibido fue ingerido por Adán y Eva. Ahora, el árbol de la Cruz nos redime con el sacrificio del fruto sagrado que es Cristo. Los ojos de Cristo están cerrados, muerto ya, pero el dolor y el sufrimiento padecido por Jesús, el Nazareno, se refleja también en varios detalles: la torsión del cuerpo y la anormal extensión de los brazos. Como si el peso del cuerpo hubiera acabado descoyuntando las extremidades, lo que seguramente ocurría con frecuencia a los sometidos a esta cruel ejecución. Otro detalle que ejemplifica el dolor de Cristo es la representación del desgarro que provoca el clavo que fija los pies del Crucificado, así como por la colocación de los brazos en forma de “V” muy pronunciada, así como por el fuerte dinamismo de su torso y piernas.

Este Cristo es muy singular y todo aquel que visita el Cristo en la Iglesia del Crucifijo, en Puente la Reina, queda impresionado, como harán a partir de mañana un grupo de estudiantes de los colegios Dehonianos.

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