La libertad de expresión y la libertad religiosa son derechos humanos fundamentales

Rueda de prensa papal a bordo del avión con destino a Manila. Palabras del Papa a los periodistas. Francisco afirmó que la libertad de expresión tiene sus límites y que no se puede provocar ni ofender a la religión: “Creo que ambos son derechos fundamentales: la libertad religiosa y la libertad de expresión. ¡Hablemos claro, vayamos a París! No se puede ocultar una verdad: cada persona tiene el derecho de practicar la propia religión sin ofender, libremente, y es lo que queremos todos. Dos: no se puede ofender o hacer la guerra, matar en nombre de la propia religión, en nombre de Dios”.

 

Palabras valientes del Papa Francisco ante la violencia que se ha producido hace ya una semana en París. Ningún dirigente, político, periodista ha realizado unas declaraciones tan profundas como nuestro Papa. Valiente por enfrentarse de cara a la verdad y por decir las cosas por sus nombre.

En todos estos días hemos escuchado muchas declaraciones, palabras, gestos y, hemos visto infinitos gestos silenciosos, dibujos,… todos ellos en contra de la violencia. ¡Está bien! Es necesario; es un derecho que tenemos: condenar la violencia. Manifestaciones, escritos, protestas, silencios,… Todo ello legítimo.

No cabe duda de lo salvaje del atentado terrorista. Hay que condenarlo. Es un atentado contra el ser humano y la vida del hombre. Tampoco es admisible la violencia contra la libertad de expresión. Ésta es el núcleo que articula el modo de convivir y es valor irrenunciable para construir nuestra sociedad. Pero… hemos de caer en la cuenta que la libertad tiene sus propios límites. Hay que condenar los ataques, por supuesto. Pero hemos de comprender que la crítica, la burla, el reírse de los otros, el atacar a los demás, tiene sus límites y es también una clase de violencia.

El Papa Francisco lo ha expresado con rotundidad: “Consideró una «aberración» matar en nombre de Dios. No se puede ofender, o hacer la guerra, o asesinar en nombre de la propia religión o en nombre de Dios». «Tenemos la obligación de hablar abiertamente, de tener esta libertad, pero sin ofender». «No se pude provocar, no se puede insultar la fe de los demás. No puede burlarse de la fe. No se puede».

Seamos claros y valientes. ¡Busquemos la verdad, por encima de todo! Tengamos como referente la verdad en nuestras vidas. Santa Teresa de Jesús escribe en una de sus cartas: “La Verdad padece, pero no perece”. Por encima de todo la VERDAD.

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