La opción por la pastoral vocacional en los dehonianos de ecuador

Jóvenes postulantes en Ecuador
Jóvenes postulantes en Ecuador

La última asamblea de los dehonianos en Ecuador le dio especial importancia a la Pastoral Juvenil Vocacional y Misionera. De tal manera que pasó de ser una concreción de nuestra misión, como hasta ahora estaba en el proyecto de misión, a ser un eje de la proyección de nuestra presencia en el país. Esto significa una opción de todo el Distrito para que el futuro de los dehonianos en Ecuador esté en manos de los ecuatorianos.

En la proposición de la PJVM se trata de crear equipos parroquiales que ofrezcan al joven –después de la confirmación- una propuesta de opción de vida cristiana. Criterios en los que se basa:

 

  1. Misión compartida

El Espíritu nos mueve en este momento de la historia a compartir nuestra misión, también en la pastoral vocacional, con los laicos. Ellos, desde su propia y singular vocación pueden ayudar en el discernimiento del joven a descubrir su vocación. Los laicos que formarían parte de este equipo han de ser personas con vocación pastoral en este sector y que hayan sido promovidas por su comunidad o el grupo de catequistas.

 

  1. Intercongregacionalidad

Hoy el Espíritu nos llama a un trabajo en común entre las diversas congregaciones. En la pastoral vocacional, este trabajo en común puede ofrecer al joven diversos modos de concretar la llamada de Dios a seguirle como consagrado. El mutuo aprecio y valoración de otras congregaciones religiosas y sus carismas enriquece la pastoral vocacional y ofrece al joven un abanico mayor de posibilidades de concretar su opción de vida. Por esto mismo estamos llamados a trabajar con congregaciones, institutos u órdenes, tanto femeninas como masculinas, que puedan ser un aporte a esta propuesta vocacional.

 

  1. Discipulado: Acompañamiento personal

Éste es un camino siempre antiguo y siempre nuevo en la historia de la Iglesia. Pero no deja de ser una fuente muy valiosa de integración personal y con Dios. Tenemos que saber combinar la pastoral grupal con el acercamiento a cada joven, a su situación concreta y camino personal. Es el arte de acompañar la vida en todas sus dimensiones. La iluminación de la Palabra de Dios hace que sea un ministerio de la Palabra, busca ayudar a los prójimos mediante la conversación espiritual a fin de hablar cosas de Dios.

Hablamos de acompañamiento personal como una ayuda integral, que una persona ofrece a otra para que crezca en su fe y sea ella misma auténtica en la realización de la voluntad de Dios. Es una ayuda que un cristiano da a otro para hacerle capaz de escuchar la comunicación de Dios, de crecer en familiaridad con este Dios y de traducir en vida las consecuencias de esta relación.

 

Esto supone un esfuerzo amplio sobre todo en la búsqueda y capacitación de personas idóneas para este ministerio. Padres, madres, jóvenes con experiencia de vida y fe, religiosos y religiosas, sacerdotes… a nadie se le debe dar por supuesto su valía como acompañante fruto de un estado de vida. Todos deben ser formados para este servicio tan valioso.

 

  1. Misión

Proponemos al joven vivir experiencias de misión tanto de servicio, como de evangelización, de oración y discernimiento que sean el complemento ideal y básico para una pastoral juvenil renovada.

Las experiencias que se pueden ofrecer a los jóvenes deben llevar una implicación directa en la realidad social concreta de su entorno. La pastoral juvenil debe ayudar a que el joven descubra la problemática social de su alrededor y busque la forma de intervenir en ella desde su opción por el Reino.

Además de estas experiencias propias de su misma realidad, se pueden ofrecer otras con una mayor implicación social y de servicio fuera de su entorno. El salir de su medio posibilita una mayor inmersión en la realidad que va a acompañar además de fomentar el espíritu misionero.

 

  1. Experiencia formativa

Desde la situación de la juventud, descubrimos la importancia que dan los jóvenes al mundo de la experiencia: están ávidos, deseosos de vivir, sentir experiencias con sentido de inmediatez, sin compromiso alguno y lo más satisfactorias posible.

Proponemos la experiencia como lugar formativo. Experiencias de misión de servicio o de evangelización que, a través de una buena preparación, un acompañamiento durante esa experiencia y un proceso de acompañamiento después de ella, se vaya procesando para el propio crecimiento personal y discernimiento vocacional.

Nuestra tarea es sembrar, los retos son muchos pero el camino está definido y creemos en él. Lo ponemos todo en manos del Dios de la Vida para que Él haga fecunda nuestra presencia en Ecuador.

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