LEON DEHON Y EL CULTO AL CORAZÓN DE JESÚS III: La espiritualidad victimal

La unión a los dolores de Cristo se manifiesta en el culto al Corazón de Jesús bajo variados matices: como compasión dolorosa de la víctima del Calvario, como reparación de amor por las traiciones del “pueblo escogido” y por los ultrajes de los pecadores, como misión apostólica para “completar lo que falta a los sufrimientos de Cristo” tomando sobre sí, en unión con Él, por amor, las culpas de los hombres, sentándose a la mesa con los pecadores.
Se desarrolla y se refuerza en el decurso del ochocientos un movimiento espiritual que lleva a las almas no sólo a reparar por los pecadores, por los impíos o incrédulos, sino también a ofrecerse como víctimas juntamente con Jesús-víctima a favor de los hermanos más necesitados espiritualmente.
Son almas que han comprendido la gravedad de la miseria espiritual del pecado, como rechazo del Amor, y su responsabilidad en el misterio de la salvación del mundo. Con el voto de víctima ponen en práctica lo que dijo Cristo: “Nadie tiene un amor más grande que éste: dar la vida por los amigos” (Jn 15, 13). Los pecadores son para estas almas pobres hermanos, amigos en la más extrema necesidad.
El P. Dehon fue una de estas almas. Pronunciando sus votos religiosos, el 28 de junio de 1878, emitió también el voto de víctima. Esta espiritualidad victimal, fruto de la caridad, es llevada hasta el heroísmo de la inmolación por los hermanos espiritualmente más necesitados.
 

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