Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre

La liturgia de este domingo presenta el fundamento de la vida matrimonial. Dios creó al hombre y a la mujer como pareja (Génesis 2, 18-24). El matrimonio debe ser amor que da y corazón que cree; espíritu que crea y poesía que canta; rostro sufriente y vida que espera; delicadeza que adora y misterio que se hace carne; comunión que se hace oración y gesto que se hace liturgia; casa que se hace iglesia y mesa que se hace altar; fidelidad en la prueba y el compartir en el gozo; pureza de amor y belleza en la comprensión; primicia profética de un futuro ya presente; compañía en la tierra y compañía en la eternidad. “Que lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre”(Marcos 10, 2-16).

Para escuchar y rezar: Alianza eterna (Hna. Glenda)

En la pobreza o en la riqueza te amaré,
en la salud o en la enfermedad yo te amaré.
En la tristeza o la alegría,
en la tormenta o en la paz,
ante todo y sobre todo te amaré

TÚ ME AMARÁS, YO TE AMARÉ
ALIANZA ETERNA ENTRE TÚ Y YO.
TÚ ME AMARÁS, YO TE AMARÉ,
HASTA QUE LA MUERTE
NOS UNA MÁS.

En las buenas o en las malas te amaré,
en el pecado o en la gracia te amaré,
en la noche o en el día,
en la fuerza o la debilidad,
ante todo y sobre todo te amaré. 
 

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