Lorent Saleh: “Cuando el cansancio y la desesperanza se apoderaba de mí, recibí la ayuda de los Dehonianos”

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El P. Alfonso González, delegado de Misiones de los Dehonianos en España, entrevistó a Lorent Saleh. Este joven venezolano es activista por los derechos humanos y premio Sájarov del Parlamento Europeo a la Libertad de Conciencia 2017. Sufrió prisión y torturas en Venezuela durante cuatro años sin haber pasado por ningún tipo de juicio. El pasado 13 de octubre se cumpló un año de su excarcelación.

-¿Cuál es la situación que se vive en estos momentos en Venezuela?

-En Venezuela hay una profunda crisis humanitaria y también una crisis espiritual. Se trata de una crisis profundamente humana, y nos duele mucho ver cómo un país que llegó a ser cuna de la democracia en algún momento en América Latina, hoy se ha convertido en una terrible dictadura.

Se está sometiendo a la población civil, y los que más están sufriendo son los niños y los ancianos. Es triste ver cómo un país puede llegar a esa situación.

-¿Cómo crees que se puede salir de esta grave crisis?

Es indispensable el apoyo de la comunidad internacional y principalmente de los organismos internacionales que debe velar por la defensa y protección de los Derechos Humanos. Existen mecanismos internacionales para que se protejan los derechos humanos, la dignidad, la vida… y estos organismos deben actuar con prontitud. Debe haber una unidad de la sociedad. La sociedad venezolana debe volver a estar unida. Hemos de lograr que la comunidad internacional y los ciudadanos del mundo tengan conciencia de lo que está pasando en Venezuela y nos ayuden porque no podemos salir solos de esto.

Es indispensable que la Corte Penal Internacional investigue lo que está pasando en Venezuela, que el Alto Comisionado de Derechos Humano de la ONU ejerza una labor precisa y que los presidentes demócratas del mundo le hagan saber al dictado de Venezuela que debe abandonar ya.

-¿Cómo están los ánimos de la población venezolana?

Es una sociedad que está expuesta continuamente a un estado de terror, de pánico, de incertidumbre… Y la gente se deprime, se angustia, sufre, y en un contexto como este aparece la desesperanza. Cada vez que contactamos con nuestros amigos y los Dehonianos en Venezuela podemos ponernos al día de cómo está sufriendo la gente.

La gente huye, lo hace a pie, en balsa… de cualquier forma huye del país para obtener alimento. Lo que más me preocupa es la presencia del rencor, y ese resentimiento en los corazones de los venezolanos es algo que debemos combatir.

-Estuviste cuatro años detenido en prisión, ¿por qué se llegó a esa situación?

Cuando uno decide defender los derechos humanos y la libertad de conciencia bajo dictadura es muy posible que acabes en prisión. Defender los derechos humanos es incomodar el poder, incomodar a los tiranos.

En mi caso molesté a quienes tienen secuestrado a nuestro país y después de diferentes denuncias durante años de crímenes que se producen en Venezuela, Colombia y otros países, me secuestraron en Bogotá y fui encerrado dos años y medio en un laboratorio de tortura, un sótano en Caracas. Y luego dos años más en la cárcel política El Helicoide.

-¿Cómo hacías para soportar esas torturas?

Fue duro, pero me aferré a dos cosas. Uno, a Dios, lo puse todo en sus manos y confié en su voluntad. Y dos en mi familia, pensar en mi madre, mi novia Gabriela, y en todos los que estaban fuera esperándome. Ellos fueron mi fortaleza.

-¿Qué papel tuvo nuestra Congregación en ese tiempo de prisión?

-El P. Carlos Luis Suárez se convirtió en mi guía espiritual. En el momento más difícil, cuando el cansancio y la desesperanza se apoderaba de mí, recibí la palabra y el aliento por su parte. Eso fue energía. Destaco su trabajo junto a otros religiosos, como el P. Wilfredo, el P. Alejandro y toda la Congregación en Venezuela.

-¿Cuál es tu relación con los Dehonianos en España?

-Los Padres Dehonianos de España fueron quienes me recibieron aquí, quienes me hicieron sentir como en casa. Ellos me acogieron en un momento tan duro y brusco como fue mi destierro de Venezuela.

Estaré profundamente agradecido por ese abrazo amigo que me dieron.

-¿Te gustaría volver a Venezuela?

-Claro que sí, me gustaría regresar a mi hogar. Nadie huye de su país por lujo, por placer… llevo a Venezuela, a mi país en el corazón, y deseo regresar a mi tierra.

-¿Cómo podemos ayudar desde España para que las cosas cambien?

Primero que nada, elevar las plegarias y oraciones a Dios por Venezuela. Además, animo a todos a vincularse al trabajo que hacen los Dehonianos en Venezuela. Desde aquí en España pueden colaborar con la recogida de medicinas y la financiación de su envío. El trabajo humanitario en este ámbito es más que bienvenido allí, pues redunda en los más necesitados.

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