“No esclavos, sino hermanos”

Símbolo de la Paz

Un año más, el papa Francisco envió su Mensaje para la celebración de la Jornada Mundial de la Paz del 1 de enero de 2015. Esta vez el título y contenido es “No esclavos, sino hermanos” que desde la Delegación de Justicia y Paz de los SCJ analizan a continuación.

Con todo lo que él se nos dice, parece que tenemos un buen panorama de reflexión y de compromiso para este año 2015, y para siempre. El papa Francisco insiste en hacer ver no sólo la situación de “esclavitud” sino en analizar sus causas, centradas en gran parte en el “dios dinero”, como ya denunciaba en la Evangelii Gaudium. La pobreza está en el origen de muchos de los conflictos que asolan nuestro mundo: la falta de oportunidades de trabajo, la corrupción (tan presente entre nosotros en nuestros días), etc.

Pero llama la atención, además de la referencia explícita al tema de la trata de personas, lo que –según el papa- se “esconde” bajo la palabra “esclavitud”. En primer lugar, el mundo del trabajo referido no sólo a casos extremos (trabajo infantil, maquilas, etc.) sino al mundo de los derechos sociales y laborales, lo que llamaríamos “trabajo decente”. Y no sólo eso. De nuevo llama la atención el papa sobre el mundo de los inmigrantes, incidiendo en temas para nosotros conflictivos, con motivo de la Ley de Seguridad Ciudadana: «son detenidos en condiciones a veces inhumanas» y «con el fin de permanecer dentro de la ley, aceptan vivir y trabajar en condiciones inadmisibles… como por ejemplo cuando se condiciona la legalidad de la estancia al contrato de trabajo»…

Llaman la atención igualmente las frases elogiosas dirigidas a la Vida Religiosa: «quisiera mencionar el gran trabajo silencioso que muchas congregaciones religiosas, especialmente femeninas, realizan desde hace muchos años a favor de las víctimas. Este inmenso trabajo, que requiere coraje, paciencia y perseverancia, merece el aprecio de toda la Iglesia y de la sociedad».

Finalmente, nos gustaría llamar la atención sobre la llamada al compromiso personal y comunitario que nos hace el papa: cómo nos sentimos cuando nos encontramos con estas personas cara a cara, cómo actuamos a la hora de comprar (CV 66), qué gestos podemos hacer en la vida cotidiana «como decir una palabra, un saludo, un “buenos días” o una sonrisa, que no cuestan nada, pero que pueden dar esperanza…»

Que la lectura de este mensaje nos ayude a tomar conciencias de la realidad que nos rodea y a comprometernos, una vez más, en la lucha contra la injusticia y a favor de un mundo nuevo, solidario y fraterno.

¡Feliz Año desde la Delegación de Justicia y Paz de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús!

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