Mes de Junio con el Corazón de Jesús

Directos al Corazón

¿Pero qué pasa? ¿Por qué celebramos todo un mes al Corazón de Jesús? ¿Es que es otro santo? ¿Es que no hablamos o rezamos ya lo suficiente sobre Dios?
Es cierto. De alguna manera, hablar sobre el Corazón de Jesús, es hablar y rezar sobre Dios. Nada nuevo, entonces. Sólo hay un pequeño detalle distinto.

Esta vez queremos ir al centro de Dios. Normalmente, las personas nos gustan o nos disgustan por el aspecto físico o por su carácter aparente. Pero no decimos que las amamos profundamente, o las aborrecemos con toda nuestra alma, hasta que no conocemos su centro: su corazón. Cuando tenemos pruebas de cómo actúa su corazón, sabemos quién es esa persona. Y sólo entonces podemos decir que amamos u odiamos a una persona.

Con Dios pasa lo mismo. Nos podemos pasar la vida hablando de Él y no llegar a conocerle. Y, para conocerle, sólo hay un camino: ir directos al corazón de Cristo y ver como funciona.

 

Déjame entrar hasta dentro, Dios mío.
Hasta dentro de tu profunda entraña.
Déjame bucear por los perfumes
de tus abismos inabarcables.
Como un dardo quisiera ser lanzado
al justo centro de tu interior,
y clavarme como una jeringuilla experta
en tu corazón.
Y una vez zambullido en el océano
de tu ternura, abrir los ojos, y la nariz
y la boca
y respirar con todas mis fuerzas,
ahogarme en tu intensidad,
y saborear,
y degustar,
y embriagarme
con la sangre de tu corazón de Padre.Amén.
 

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