MES DE MARZO CON EL P. DEHON, 11 de Marzo

APÓSTOL DEL S. CORAZÓN: INTUICIONES PASTORALES

León Dehon inicia a los 28 años, el 16 de noviembre de 1871, su ministerio sacerdotal en la basílica de San Quintín como séptimo y último vicario; estaba alojado durante los primeros meses en una buhardilla, pues no había disponible para él ninguna habitación. La vida del último vicario, recién llegado, era bastante pesada. Se levantaba a las 4,30 para hacer la meditación. Le esperaba la primera o la última misa del horario, los funerales y los matrimonios de cuarta clase, el catecismo en la iglesia y en las escuelas, las confesiones, las visitas a los enfermos. La parroquia abrazaba 30.000 almas.

“Era absolutamente lo contrario a lo que había deseado durante tantos años: es decir, una vida de estudio, de recogimiento y de oración”, nos dice en sus Memorias (NHV IX, 71). De hecho, dotado de sus cuatro doctorados y con una preparación intelectual extraordinaria, podía esperar lo mejor de su Obispo: un cargo en la Curia o en el Seminario; sin embargo, Mons. Dours lo destina como último vicario a San Quintín. Fue una prueba muy dolorosa, aceptada por el joven sacerdote como voluntad de Dios: “Era enviado a San Quintín por la única voluntad de Dios” (NHV IX, 70) nos dice; y lo confirma su amigo de seminario, que le escribía: “Usted no hace su voluntad; por eso me felicito con usted porque hace la voluntad de Dios” (carta de don J. Dougas del 9.11.1871).

“Faltan en S. Quintín algunos medios de acción: un colegio eclesiástico, un patronato y un periódico católico” (NQT 20.11.1871): es el lúcido e inmediato análisis pastoral, hecho por L. Dehon, a solo cuatro días de su toma de posesión. Crítico será también su juicio sobre los métodos pastorales de su tiempo: “La organización de nuestras grandes parroquias no permite a los sacerdotes hacer apostolado. Cuando han participado en la recitación del oficio divino, asistido a los funerales y presidido los encuentros de las confraternidades, su tiempo y su actividad están agotados. Se puede vivir durante siglos de este modo sin rehacer cristianamente la sociedad. Luego nos sorprende que el pueblo haya acabado diciendo que la religión está hecha para los viejos y los niños… Esta generación ha cambiado a Cristo: no es el Cristo de los obreros, el Cristo que ejercía su apostolado entre los publicanos y los pecadores”. La intuición pastoral de León Dehon es la de sustituir una pastoral exclusivamente sacramental por una pastoral integral espiritual y social: de evangelización, diríamos hoy, unida a la promoción humana.

De hecho en 1872 funda un patronato: el Patronato S. José para los hijos de los obreros; en 1874 funda un periódico: Le Conservateur de l’Aisne; en 1877 fundará también un Colegio eclesiástico: el Colegio San Juan, que amará come la “pupila de sus ojos”.

Como se ve, en su primer impacto con la realidad, él busca analizar la situación, leer los signos de los tiempos, como se dice hoy. Y sus intuiciones pastorales no quedaron en el libro de los sueños, sino que tuvieron consecuencias concretas; demostrando así, León Dehon, que era un hombre dinámico, un sacerdote comprometido, un apóstol trabajador: ¡un contemplativo en acción!
 

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