MES DE MARZO CON EL P. DEHON, 19 de Marzo

FIESTA DE SAN JOSÉ

El 19 de marzo es una fecha muy querida para el P. Dehon por un doble motivo: es la fiesta de San José, elegido patrono de la Congregación y modelo de su vocación; en este día coincide también el aniversario de la muerte de su madre, ocurrida el 19 de marzo de 1883. De su madre había aprendido a orar y a cultivar la devoción al Corazón de Jesús, a María y a S. José. “Estas devociones nacieron en mi con el uso de razón. La bella alma de mi madre pasaba un poco a la mía…” (NHV I, 6).

En el Directorio Espiritual nos traza la figura de este santo, visto como modelo de su espiritualidad: “S. José es todo él para Jesús y María. Se dio todo entero a ellos; no vive sino para ellos. Los tres forman un corazón solo y un alma sola. En el trabajo S. José piensa continuamente en Jesús y en María, para ellos trabaja y cuando Jesús es adulto trabaja con él. Su reposo es estar con él. Su entretenimiento preferido es estar con Jesús y María. ¿Y de qué ama más hablar sino de la bondad de Dios y de las maravillas de su misericordia?

En su vida interior reflexiona sobre los gestos y las palabras de Jesús y de María, sobre los misterios de la Encarnación y Redención. De él se puede decir como de María: “conservaba todas estas cosas en su corazón”.

¡Cuán grande es su espíritu de fe! Él acoge todos los mensajes del ángel con devoción y humildad y sigue con heroísmo todas las órdenes divinas… Nada le pesa corresponder a su misión. Ningún sacrificio lo desanima: va a Egipto y regresa, está siempre preparado para todo… padece el exilio, la persecución, la pobreza, pero lo sufre todo con alegría por Jesús y por la obra de la redención…

Él es modelo de la vida de reparación. Es testigo de las humillaciones del Salvador en el pesebre, de sus sufrimientos en Egipto, de la pobreza en Nazaret. Donde sea, con sus atenciones y su amor busca reparar los sufrimientos impuestos a Nuestro Señor por nuestros pecados. Los delicados cuidados prodigados a Jesús en Belén, en Egipto y en Nazaret son otros tantos actos de reparación. Es nuestro deber imitarlo en todo esto con nuestra unión a Jesús y a María, con nuestra asiduidad en el pensar en Jesús, con nuestras delicadas premuras para todo lo que concierne al servicio de Jesús…

S. José es modelo también para el sacerdote… En la Presentación en el Templo, ¡fue por manos de María y de José como Nuestro Señor se ofreció a su Padre celeste como víctima de expiación por los pecados del mundo! ¡En este gran día S. José se ofreció a sí mismo en unión al sacrificio de Jesús y de María!

La misión de S. José era una especie de sacerdocio y toda su vida no fue sino una vida ofrecida a Dios” (DSP II, III).
 

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