MES DE MARZO CON EL P. DEHON, 21 de Marzo

FUNDADOR: EL FUTURO DE LA OBRA

Cuando nace un niño, nos preguntamos qué le reservará el futuro; es más, los padres proyectan un futuro y se afanan para prepararles un futuro grande. Nosotros conocemos las previsiones que Dehon hizo acerca del futuro de los Oblatos del Sagrado Corazón de Jesús.

El Obispo, Mons. Thibaudier, pensaba en un pequeño instituto diocesano, que pudiese dar profesores y directores a los Colegios de la diócesis y que se dedicase a la educación de la juventud. “Una institución similar la había encontrado en la diócesis de Lion, cuando era obispo de esa ciudad; y ahora quería realizarla también en la diócesis de Soissons”: recuerda el P. Dehon (NHV, XIII, 164). La confirmación de tal programa la encontramos cuando el S. Oficio, tras haber suprimido a los Oblatos, permitirá al Obispo de Soissons reagrupar a los miembros disueltos en una Congregación exclusivamente diocesana y bajo su autoridad y vigilancia.

Una visión opuesta es la del P. Taddeo Captier. Había entrado en los Oblatos siendo ya sacerdote y tras ser expulsado de los Misioneros del S. Corazón de Issoudun. Presumía de tener visiones angélicas y se atribuía el título de “cofundador” de los Oblatos. oñaba con realizar la “Orden del Sagrado Corazón”: una gran orden que habría debido bsorber todos los demás institutos similares, masculinos y femeninos. El Instituto de los Oblatos, apenas fundado, debía convertirse en la gran Orden del S. Corazón.

 

Los proyectos del P. Dehon son mucho más realistas: menos fantasiosos que los del P. Captier, pero not an angostos como los de Mons. Thibaudier. Funda un Instituto religioso con la autorización del Obispo de la diócesis, tal como se da en la práxis eclesiástica; pero inmediatamente inicio el desarrollo acogiendo miembros de otras diócesis; abriendo un noviciado fuera de Francia, en Holanda. De hecho la vocación recibida de Dios y la misión a la que estaba llamado tenían una dimensión universal. El espíritu de amor y de reparación al Corazón de Jesús debe inflamar el mayor número de almas posible; el reino del Corazón de Jesús debe extenderse por todo el mundo. En febrero de 1882 dirige al Santo Padre la petición para obtener una primera aprobación de su Obra. Esto significaba para él obtener la plena inserción de la Obra en la iglesia y el reconocimiento por parte de la misma Iglesia de la calificación de Instituto dedicado a la reparación.

El futuro de la Obra, en la intención del P. Dehon, está confiado a la gracia de Dios más que a las ambiciones o a los egoísmos humanos. Esta unido a su fidelidad al carisma recibido de Dios, para ser él el “padre” de este niño. El futuro de la Obra está unido al fervor de los religiosos y a su fidelidad a la vocación. “Los Oblatos del Corazón de Jesús… no desearán aumentar más que para poder multiplicar los actos de obsequio y de reparación al Corazón de Jesús”, recitaba el primerísimo texto de las Constituciones. Y en las explicaciones que daba a los Novicios, el P. Dehon decía: “La tarea de buscar vocaciones podría depender de motivos humanos, como el deseo de ser muchos… Y sin embargo la única razón por la que crecer de número es la de poder tener un mayor número de almas reparadoras” (A los Novicios, 21 de abril de 1881).

 

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