MES DE MARZO CON EL P. DEHON, 23 de Marzo

FUNDADOR: OBRA DE DIOS

El 29 de marzo de 1884 el S. Oficio autoriza la reconstitución de la Obra, pero bajo un nombre nuevo: “Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús”. El S. Oficio reconoció la inocencia del padre de las calumnias que se le dirigieron; explicaba que la supresión se debía a la pretensión de apoyar el nuevo instituto en presuntas revelaciones.

“¡Es la resurrección!”: así califica el P. Dehon el nuevo acontecimiento que sucede al decreto de muerte. Decreto de muerte que, en el sufrimiento, había hecho intuir al P. Dehon que la suya era Obra de Dios si permanecía fiel a su carisma y a su proyecto de fundación.

La intervención del S. Oficio no fue un hecho aislado, sino el último de toda una serie de pruebas y de sufrimientos, ligados al surgimiento de la Obra. Pruebas y sufrimientos que dieron al P. Dehon la certeza de que la obra que fundó era verdaderamente obra de Dios. “Sentía cómo tomaba la cruz sobre mis espaldas, ofreciéndome a Nuestro Señor como sacerdote reparador y como fundador de un nuevo Instituto” (NHV, XIII, 100): así nos dice el P. Dehon.

Hay un primer período de pruebas, 1877-1880, unido a la fundación del Instituto:
– el mal estado de salud del Padre, que tenía vómitos de sangre y frecuentes hemorragias;
– la escasa disponibilidad económica para abrir un Colegio y la apertura de casas para el Instituto;
– los decretos gubernativos de expulsión de las Congregaciones religiosas;
– la muerte de 4 jóvenes religiosas, ofrecidas como víctimas por la salud del P. Dehon, con relativo escándalo periodístico que compromete la reputación de Dehon.
– dificultades internas en la naciente comunidad por parte de algunos discípulos.

 

Un segundo período de pruebas (1881-1884) sucede inmediatamente a este:
– el incendio del Colegio S. Juan (29.12.1881);
– la muerte de su padre, mientras su madre queda paralizada;
– calumnias por parte de un padre y dificultades provenientes del P. Captier
– la muerte de su madre (19.3.1883)
– en fin la supresión de la Obra por parte del S. Oficio.

Al final de su vida, evocando los inicios de la Obra, el P. Dehon podrá constatar: “Durante siete años, de 1877 a 1884, Nuestro Señor excavó, excavó, excavó. No dejó sobrevivir ninguno de los instrumentos naturales: salud, economía, familia, etc. Actuó en vivo… Sobre fundamentos tan profundamente excavadas, N. S. pidió construir” (NQT, mayo 1924).

La certeza de que el P. Dehon madura a causa de todas estas pruebas es que el Señor mismo quiso esta Congregación. “Me llaman fundador de la Congregación y no lo soy. Solo Nuestro Señor es el Fundador. En cuanto a mí, no he hecho sino ponerle palos entre las ruedas y ¡cuántos! N.S. ha hecho su obra…, usando un instrumento sin valor, como Sansón llevó la victoria usando una quijada de asno. Así, aquellos que vendrán luego, verán muy bien que es una obra en absoluto humana, sino obra toda ella sobrenatural” (NQT junio 1915).
 

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