La Vida Religiosa Profética y los cuatro verbos sobre los Migrantes y Refugiados

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La base teológica de los cuatro verbos que el Papa Francisco destacó en su Men­saje para los Migrantes y Refugiados son: acoger, proteger, promover, integrar. Cuatro verbos que son algo más que meras estrategias para la acción. Expresan declaraciones integrales sobre Dios. “Cuan­do algún extranjero se establezca en el país de ustedes, ámenlo como a ustedes mismos, porque también ustedes fueron extranjeros en Egipto …“ (Lev 19,34). En otras palabras, estos cuatro verbos tienen que llegar a ser nues­tras credenciales porque son las credenciales de Dios.

  • AcogerNo es solo una actividad de la Iglesia, sino un don que la Iglesia recibe de la Trinidad, y que es invitada a compartir con toda la humanidad.
  • ProtegerAlgunos textos bíblicos bien conocidos (Salmo 4, 8, Salmo 146, 9, Ex 22, 21-24) nos revelan que Dios es la fuente de la seguridad.
  • PromoverEs Dios quien crea las condiciones que nos permiten actuar nuestro potencial como individuos y comunidades. El Hno. Gioacchino citó una frase del Papa Francisco a los obispos de los Estados Unidos (23 de septiembre de 2015): “Me gusta pensar en la Trinidad como un ‘espacio’ de comunión infinita que invita a la Iglesia a una dinámica totalmente inclusiva, teniendo siempre las puertas abiertas …”
  • IntegrarEsto implica derribar las barreras y los muros que nos dividen. El fundamento bíblico lo encontramos en textos como Ef 2, 14 y Ef 2,19-22. Se trata de ir pasando de la ‘hospitalidad a un ‘regreso al hogar’. En Jer 29,4-7, se nos recuerda que transformar la emi­gración en la posibilidad de recrear un hogar es una re­sponsabilidad mutua.

Para realizar este programa se nos dan también algu­nas ‘alertas de viaje’:

  • El camino que trazan estos cuatro verbos exige presencia y paciencia.
  • Como todo camino profético, supone un arduo discipulado.
  • En el complejo fenómeno de la movilidad humana no hay lugar para aficionados. Una buena for­mación y experiencia son requisitos fundamentales.Tenemos que recordar que se trata de un programa de Dios, no nuestro. Un camino que debemos recorrer con humildad y humor, como se lee en Evangelii Gaudium.

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