Miryam Andrade: “Mi hijo vio cómo se abría la tierra y las casas caían por la grieta”

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Seguimos recibiendo testimonios de la catástrofe en Ecuador. En esta ocasión hemos hablado con Miryam Andrade, laica dehoniana de la Parroquia Leonidas Plaza de Bahía de Caráquez, que trabaja como voluntaria en el centro juvenil Domus Cordis.

A esta ecuatoriana le sorprendió la noticia del terremoto en España, donde acudió para conocer la experiencia de las diferentes casas dehonianas, y conocer también al grupo de laicos de España. “En este momento me siento impotente, tengo en Bahía de Caráquez a mi hijo y a mis padres, vivir esto desde la distancia es muy duro”. “Me siento incómoda por no poder ayudar a mi gente, a mi familia…me queda orar por ellos y pedir que no haya más muertes. Por suerte lo material se repone, la vida no”, dice consternada Miryam.

Esta voluntaria no se quita de su mente ni un momento a la gente de Ecuador, “cuando comunico con ellos, lo que me cuentan es muy triste. El p. Bruno me cuenta que las familias están muy asustadas porque las réplicas se repiten y temen que pase lo peor”. Miryam conoce cómo se vivió este dramático suceso muy de cerca, a través de su familia, “mi hijo me cuenta que vio cómo se abría la tierra y las casas caían por la grieta. Yo lo viví con el fenómeno El Niño en el año 98, lo recuerdo con horror, y por lo que me cuentan esta vez ha sido peor. No quiero ni pensar cómo estará viviendo este episodio toda mi gente. Los daños psicológicos son enormes, además, las consecuencias van saliendo con el tiempo”, lamenta esta ecuatoriana quien reconoce que cuando nota un pequeño temblor le entra pánico al recordar la catástrofe.

Nos cuenta la voluntaria que el centro Domus Cordis está utilizándose como almacén de la ayuda que está llegando: “es un modo de evitar los saqueos porque la gente está desesperada, y también cumple la función de albergue para que las personas que lo han perdido todo tengan un techo donde cobijarse”. “Agradezco la ayuda brindada a mi ciudad gracias a la generosidad de las familias. También doy las gracias a todos los españoles y a la Congregación de los Dehonianos por el apoyo que me están dando estos días. Sus ánimos me ayudan a llevar un poco mejor todo este dolor que me invade”, señala Miryam Andrade.

“Sé que ha partido desde EEUU un avión con medicamentos, médicos, psicólogos… lo sé porque mi hermana va en él como voluntaria. Desde aquí animo a todos a colaborar con aportaciones en las cuentas que han dispuesto desde la Congregación de Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús – Reparadores/Dehonianos. Confío en la generosidad de la gente, espero que entre todos logremos reconstruir esta ciudad, pero lo más importante es poder recuperar la tranquilidad y la alegría de la gente de Bahía de Caráquez”, finaliza Miryam Andrade con la tristeza de ver cómo dejó su ciudad y cómo va a encontrarla.

AyudaEcuador-B1

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