P. José Luis Munilla: “En Ecuador, después de una catástrofe, sigue habiendo esperanza”

Munilla-Ecuador

Nuestro Superior Provincial, el P. José Luis Munilla, emprendió el pasado mes de enero, como hace cada año, un viaje a Ecuador para conocer de cerca la misión que los Dehonianos desarrollan en este país. Acompañado del Procurador de Misiones, el P. Alfonso González, ha comprobado la gran labor que realizan los religiosos en las comunidades de Quito y Bahía de Caráquez.

Hemos entrevistado al P. José Luis Munilla para que nos cuente cómo ha vivido esta experiencia.

-Una vez en España tras su viaje a Ecuador, al observar el contraste entre un país y otro, ¿qué sentimiento tiene?

-Cada año cuando vuelvo de esta visita siempre me siento “tocado” por aquella realidad y la experiencia vivida esos días en Ecuador. Es regresar a tu realidad donde te esperan otras situaciones, personas, preocupaciones, problemas y alegrías distintas. Y tienes que contenerte de hacer comparaciones entre aquello y esto, pues cuando lo he hecho me siento dividido. Lo que tengo claro es que Dios está en todas partes y allí como aquí hay mucha gente estupenda y también mucho por mejorar.

-En su viaje a Ecuador el año pasado pudo comprobar de primera mano el desastre que provocó el terremoto de abril de 2016, ¿ha visto en esta ocasión cómo el país va recuperándose?

Los-Jardines-Lo que he descubierto es que después de una catástrofe, como la que vi hace un año, hay esperanza. Que aunque nos olvidemos del terremoto los de allí siguen trabajando y sembrando esperanza. Que aunque no esté todo arreglado hay muchas familias que han encontrado un pequeño hogar y seguridad. Bahía de Caráquez, que fue de los lugares más afectados, no se ha recuperado en cuanto a actividad, mucha gente se marchó y siguen haciendo simulacros para estar preparados por si viniese un tsunami. La gente sencilla es la que ha sido más fuerte y se ha reactivado mejor. Algunos me decían ¡hay que seguir viviendo y mirando hacia delante. En otros lugares me dijeron que la actividad económica y de reconstrucción ha sido más fuerte porque se ha gestionado mejor o han llegado más recursos y ayudas oficiales.

-Bahía de Caráquez fue una de las localidades más afectadas, ¿qué situación ha encontrado allí?

Aún queda mucho por hacer y reconstruir, sobre todo aquella parte de la ciudad que genera economía y trabajo para la ciudad y sus habitantes. Se ha avanzado en limpiar escombros y en la reconstrucción de casas, aunque sigue viviendo mucha gente bajo un toldo y muy precariamente. La vida de las gentes no se para ni con un terremoto y siguen siendo igual de acogedoras y afables que antes del terremoto. Cada uno cuenta su experiencia y cómo le fue en aquellos momentos, como si hubiera ocurrido el día anterior, pero la vida continúa y hay que reponerse a las desgracias. Queda mucho por hacer y reconstruir y va a llevar años pues ya no hay sensibilización con lo que pasaron, porque parecen estar olvidados. Sin embargo, algo sigue vivo como es la ayuda y solidaridad local entre ellos que se sienten muy agradecidos a la ayuda que les llega por parte de instituciones como la nuestra.

-Durante su viaje ha visitado, entre otras cosas, el Aula de Educación Integral Talita Kum, ¿qué destaca de este proyecto con personas discapacitadas?

Aula-Talita-Kum

-Es de las obras que más me ha impresionado y que hemos tenido que asumir totalmente puesto que corría riesgo de desaparecer. No nos ha importado asumir totalmente este proyecto pues al menos un grupito de chicos y chicas de Bahía tienen un lugar donde estar, donde pueden ser acompañados y atendidos por profesionales, donde les ves reír y desarrollarse en sus habilidades. En el aula y su entorno se encuentran muy bien y verlos hace que uno también se sienta bien. Esos chicos y chicas, antes vivían en sus casas encerrados y escondidos de la sociedad, no podían salir y eran la vergüenza para las familias. Se les alimentaba y poco más. Ahora juegan, bailan, cantan, disfrutan de la naturaleza, reciben ayuda y son acompañados cada uno en la discapacidad que tienen. Ha sido un milagro que hay que aprovechar para que sean muchos más los que se beneficien. Ahora las familias están más serenas y agradecidas.

-También ha visitado a las familias de los Proyectos “Marianita” y “Los Jardines”, ¿qué le transmitieron estas familias que han encontrado un nuevo hogar?

-En el proyecto “La Marianita” me he sorprendido de lo asentado que está. Ya es como un barrio de familias que se conocen, comparten y celebran juntos. Cada familia ha sabido reinventarse y me he encontrado que en cada casa se trabaja para vender y compartir lo que esa familia sabe hacer. Las casitas a pesar de ser muy precarias dan cobijo a ocho y más miembros, han acondicionado otros espacios y le han sacado provecho al poco espacio que tienen. Los he encontrado contentos y sigue muy agradecidos a Dios y a quienes las hicieron posibles.

El proyecto de “Los Jardines” está compuesto por 44 casitas y aunque les faltan muchas cosas, es un proyecto mejor desarrollado, puesto que la mayoría tienen un trocito de espacio para tener plantadas algunas cosas que les ayudan. Se han creado pequeños servicios para toda la comunidad: tiendecitas, talleres de todo tipo que les sirven para salir de la absoluta pobreza o miseria. Pero lo que más me ha gustado es ver a las personas que las habitan sonriendo al asomarse por las puertas y ventanas. Hay muchos niños y son una preocupación, por eso entre todos están haciendo posible un lugar de juego y entretenimiento. Aquello ya es un barrio donde hace un año solo era un terreno improductivo. Ha sido una de mis grandes alegrías. Gracias a todos los que ayudaron y siguen haciéndolo. Allí se puede ver su aportación y lo que dieron como ayuda. ¡Gracias!

2-En general ha podido realizar un seguimiento de todos los proyectos que los Dehonianos desarrollan en este país, ¿cuál es el que más le ha enternecido?

-Ya he hablado de algunos, pero todos me parecen grandes e importantes. Podríamos hablar de los tres comedores para niños; de los microcréditos de Orbayu que se reparten cada año; de la labor con las familias; de los más de trescientos niños apadrinados; de las parroquias y la animación que se hace desde ellas humana y espiritual; de la atención que se da a los ancianos y como se les atiende en etapa de su vida; de los “callejeros” que cada sábado reparten comidas a las familias más necesitadas y de paso las escuchan, limpian las casas y curan a quien lo necesita; de las visitas que hacen nuestros misioneros y algunos voluntarios a la cárcel y cómo son recibidos y acogidos; de la atención a las comunidades campesinas, la atención a los jóvenes desde la casa “Domus Cordis”… Todos son importantes y sorprendentes, y aunque son muchos tratamos de atender a todos. Y no sé de dónde sacan fuerzas para tanto como allí se desarrolla.

-Los hermanos Dehonianos que están desarrollando allí la misión, ¿qué necesidades le han transmitido?

Ellos están contentos y saben que hacen lo que pueden y hasta donde les llegan las fuerzas. Necesitarían muchas cosas pues todo es poco, pero quizás la mayor necesidad es la de más religiosos, más manos para atender, más sacerdotes o misioneros. Agradecen enormemente el apoyo y labor de los voluntarios que cada año les ayudan. Saben muy bien que lo más importante es ofrecer lo que son y ofrecérselo a aquellos con los que conviven. Ellos se conforman con lo que tienen y les llega desde España y para ellos no piden nada, pero si aquello que necesitan para llegar a cuantos más mejor y llevarles un poco de ánimo y esperanza. Mis hermanos Dehonianos en misión son unos héroes humanos, no de ciencia ficción.

-¿Qué proyecto considera que necesita más ayuda desde España en este momento?

-Me alegra saber que los diferentes proyectos que nos hacen llegar desde allí están siendo respondidos y hay muchas personas que los están haciendo posibles. Como he dicho todos son importantes pues responden a necesidades reales y las ayudas son destinadas por entero a los diferentes proyectos. Sin embargo hay algunos que necesitan un apoyo especial como es el de los comedores, el apadrinamiento de niños y el aula de discapacitados. Ellos son los más débiles y a quien hay que atender de forma prioritaria.

-¿Cómo podemos ayudar desde España a que la Misión Dehoniana siga dando sus frutos?

-Estoy convencido de que nuestra misión allí es humanitaria y evangelizadora. Los grandes problemas no los vamos a solucionar, pero allí donde estamos, lo que podamos hacer no se va a quedar sin realizar. La Provincia española está empeñada en ello y queremos responderles con generosidad en todo lo que podamos. Todo lo que estamos haciendo desde aquí tiene sentido y les llega como un regalo venido del cielo. Sigamos empeñados con las misiones y los misioneros pues ellos son los que llegan a quienes no podemos llegar nosotros y desgastan y entregan su vida por los preferidos de Dios: los más pobres y necesitados. Dios les bendiga a todos.

 

Conoce la Misión Dehoniana en www.hazlatirelcorazondelmundo.com

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *