My Mission: La revolución de las piedras vivas de la iglesia

Voluntariado-Dehoniano

Vivimos en un mundo que está excesivamente comunicado, tenemos exceso de estímulos que buscan respuestas y el amor cada vez deja de tener el sentido que debiera y ya no hablemos del amor por los demás… Hay muchos que nos negamos a ver las oportunidades que nos pone Dios en nuestro día a día, y nos cegamos, andamos preocupados por cómo vestiremos, qué comeremos, cómo nos verán los demás… (Mateo 6:25) Dios golpea con fuerza nuestro corazón a través de tantas personas, tantos detalles, del día a día, en el trabajo, en el estudio, en la oración, en la soledad, en el recogimiento o en el ajetreo, y, en su incansable amor, solo nos pide que le dejemos entrar, en lo secreto. En este momento, tenemos que escucharle, dejar que haga maravillas en nosotros y sí confiamos en él, podemos ver que nos pide, a gritos, ser misioneros de la sal y testigos de la luz.

¿Por dónde hay que empezar?: ‘¡Por vos y por mí!’, contestó la Madre Teresa. Tenía garra esta mujer. Sabía por dónde había que empezar. Yo también, hoy, le robo la palabra a la Madre Teresa, y te digo ¿empezamos?, ¿por dónde? Por vos y por mí. Cada uno en silencio, otra vez, pregúntese si ¿tengo que empezar por mí? ¿Por dónde empiezo? Cada uno abra su corazón para que Jesús le diga por dónde empiezo. (Papa Francisco, Rio 2014)

Un tridente de proyecto: INTERNACIONAL, COMÚN Y DEHONIANO

¿Un proyecto común misionero? Sonaba a auténtico sueño, un proyecto común, basado en la misión, en el carisma Dehoniano, en la entrega, donde poder mirar más allá de lo tuyo y abrir los ojos a otras realidades. Parecía que iba a hacerse realidad. “La idea surgió en Oporto, Portugal, en una reunión de los delegados de Pastoral Juvenil en 2013. Allí comentamos el deseo de trabajar de manera interprovincial e internacional entorno a un proyecto común de misión. Rápidamente llamé al P. Raúl, subdelegado de misiones de España entonces, y nos pusimos a trabajar” P. Daniele Gaiola, scj, secretario de misiones y de animación misionera Italia del Norte. La provincia de Italia y la provincia de España, empezaron a trabajar en este proyecto con el fin de que las acciones que se empezaban a llevar a cabo, de manera más concreta, llegasen a otros lugares del mundo y no solo donde se centra la actividad misionera de cada país. Los responsables de misiones de Italia, España y Portugal, empezaron conjuntamente a trabajar a raíz de una serie de reuniones con el deseo de fomentar la unión, compartir mismo proyecto y de embarcarse juntos en una formación común internacional basada en el Carisma Dehoniano. Lisboa y Bolonia fueron las dos primeras ciudades en ser testigos del nacimiento de este proyecto, en el año 2014.

CRUZ_DEHONIANA

No hace falta releer Mc 6,34-44 para saber que el bien se multiplica, un proyecto cimentado por dos personas se multiplicó de una manera imparable.  En octubre de 2014, en Neustadt (Alemania), se presentó el nuevo proyecto de Voluntariado Internacional Dehoniano a la Comisión Europea de PJV. Allí estuvo presente el anterior superior General, P. Heiner Wilmer, quien conoció de primera mano el grupo. A raíz de ello, la provincia Alemana, se unió al proyecto MY MISSION de manera activa.  Desde entonces el movimiento empezó a tener cada vez más fuerza. El boca a boca de los jóvenes y de los futuros voluntarios es muy potente, la fe se transmite de tantas maneras que no hace falta convencer de nada, solo explicar lo que uno siente y ser transparencia de vida para los demás.

Durante este tiempo y desde esos dos encuentros iniciales de 2014, han sido muchos encuentros los que han sucedido y donde cada vez han participado más voluntarios. Oporto ’15, Salamanca ’15, Foligno ’16, Puente la Reina ’16, Nápoles ’17, Valencia ’17, Lisboa ’18, Padua ’18… hasta llegar al último recién celebrado, Marzo del ’19, Valencia.

¿Y cómo funcionan los encuentros internacionales?

La dinámica de los encuentros tiene una base estructural que cada país complementa con una formación propia. El primer encuentro internacional, se suele hacer en los primeros meses del curso escolar, y es un encuentro de convocatoria. Se presentan las posibilidades de misiones para ese año (Ecuador, Angola, Mozambique, Paraguay y Albania) y se vive el encuentro con un fin de convivencia y fraternidad entre países. En estos encuentros, voluntarios que ya han vivido la experiencia son los que exponen la realidad misionera de cada país.

Estos momentos siempre se complementan con la oración, conocimiento y cultura de la ciudad que acoge el encuentro, momentos de distensión y Eucaristía. El segundo encuentro internacional tiene lugar un poco más avanzado el curso escolar. En este encuentro, participan, además de los delegados de misiones de cada provincia, los voluntarios de cada país que vivirán la misión ese verano. De esta manera, el encuentro tiene una estructura diferente, ya que se realizan trabajos por grupos de misión, organizados por países, así como el importante y emotivo rito de envío misionero, donde los voluntarios son enviados a evangelizar y a ser testigos vivos de la Buena Noticia. El símbolo de la cruz Dehoniana y la luz, queda presente en ellos como un compromiso con Dios, íntimo, donde sobra todo y dónde solo queda la entrega.

¿Cómo nos organizamos en España?

Después de 11 encuentros internacionales, cientos de voluntarios que han tenido la experiencia en Ecuador, Angola, Mozambique, Camerún, Albania… seguimos creciendo y multiplicando el “mandato del amor y de la entrega” Este año, la provincia Española ha creado un equipo nacional de misiones, desde donde se ha seguido sumando en afianzar el proyecto My Mission en España. Este equipo está formado por J. A. Casalé, scj, Antonio Rufete, scj, Mónica Sirvent y Noelia Rodríguez. La principal misión del equipo es la de promover, generar nuevas iniciativas, evaluar, revisar y afianzar el proyecto de voluntariado misionero en nuestro país, así como acompañar a los jóvenes a su vuelta de misiones en su discernimiento y ayudándoles a encauzar la misión en el día a día.

Misión_dehoniana

Así, en la provincia, se ha creado un proceso de admisión y formación del voluntariado nacional.  Primeramente, el voluntario es acogido por los encargados de pastoral local y son los encargados de realizar el primer discernimiento y conocer sus motivaciones. Posteriormente los encargados del voluntariado internacional acogen a estos futuros voluntarios incluyéndoles en el proceso de formación, donde se realizarán 3 formaciones nacionales presenciales obligatorias y una internacional. Las formaciones nacionales presenciales tienen como objetivo formar y favorecer el desarrollo personal, promover la cohesión grupal y trabajo en equipo, conocer y comprender la realidad social que nos rodea, formarnos a nivel institucional dentro del carisma Dehoniano y favorecer y facilitar los métodos, instrumentos y técnicas adecuadas para desarrollar la acción voluntaria allí donde vaya cada uno de ellos.

Esa formación nacional se complementa con la participación activa en el segundo encuentro internacional que se programa a nivel europeo para cada año. Muchos jóvenes de España, pertenecientes a todas nuestras casas, han vivido la experiencia misionera en países como Ecuador, Camerún, Mozambique y este año también lo harán en Paraguay. En la experiencia los voluntarios ponen todo al servicio de la comunidad que les acoge, compartiendo deseos, capacidades, trabajo, oración y entrega con las personas allí presentes y los grupos sociales a los que va destinada, de manera más específica, su labor misionera. Es una experiencia muy importante a día de hoy, conocer otras realidades, adaptarse a otra cultura, formarse y poner de manifiesto la solidaridad, la empatía, la fraternidad y el servicio, es algo esencial para todos ellos y algo muy necesario en este mundo de lo inmediato del siglo XXI.

Este verano, decenas de jóvenes, laicos, profesores y personas ligadas a la familia, partirán desde Portugal, Alemania, Italia y España hacia Ecuador, Mozambique, Angola, Paraguay y Albania para vivir una experiencia de voluntariado misionero junto con las comunidades dehonianas presentes en cada ciudad de acogida.

Cuando Dios te pide un Sí, hay que gritarle aquello de ¡Aquí estoy!

Cuando Dios llama no da una perdida y cuelga para que veas que te ha llamado. Llama y llama tan en serio y a través de tantas personas que el resto viene dado. Muchas veces las personas andamos tan metidas en la vorágine del día a día que nos cuesta escuchar esa llamada. Parece que necesitamos la insistencia, la llamada firme y la respuesta y el respaldo de una mediación que nos ponga, con perdón, a huevo, la experiencia de la entrega.

My Mission es justo todo eso, conocer gente COMO TÚ, que siente COMO TÚ, que tiene una inquietud COMO TÚ y que el corazón le arde sin quemarle hacia esa entrega y servicio a los demás. Siempre he querido matizar y hacer entender que los Dehonianos no somos una congregación al uso, NO. Y no somos al uso porque nuestro corazón está tan entregado y presente en la cruz que llevamos al pecho, que no podemos ser al uso, que la entrega de Jesús en la cruz se tiene que manifestar en nosotros como algo desmesurado donde no podemos guardarnos todo eso para nosotros. ¡NO! Ese corazón, entregado a las personas que nos necesitan y a las que no, entregado a la realidad inminente que nos rodea y que a veces, en nuestra burbuja, ni la vemos. Ese corazón que conecta con otros, que crea conexiones, que forma familia, y Familia Dehoniana.

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Dejar todo para anunciar a Jesucristo no es fácil, ser constructor de la iglesia, no es fácil. Pero cuando estás cara a cara  con la realidad más necesitada, desesperanzada, con situaciones  tan adversas, injustas y límites y piensas qué puedes hacer, con lo pequeña que eres, en medio de tanto, si a veces te faltan las fuerzas hasta ti misma, Dios se hace presente en los que te rodean y te recuerdan que con lo poco que tienen son felices, te recuerdan que no hace falta grandes cosas para hacer algo único, te recuerdan lo maravilloso que es compartir mesa, banco, casa, vida, palabras y alegría. Te recuerdan, una vez más, que mientras en España tenemos de todo, allí sobra todo, que mientras aquí andamos preocupados por los likes de las redes sociales, la marca del bolso, de los zapatos o qué pantalones me pondré hoy, del rallón del coche o del autobús que he perdido, allí les preocupa avisar a todos para compartir una mesa juntos, abrazar a las personas, trabajar duro para mantener a sus familias, ir a la iglesia, sin perder día, celebrar la vida y regalar su amor a los suyos y a los de su alrededor.

Y es que, cuando nuestro corazón es una tierra buena donde germina la semilla del amor de Dios y da fruto la palabra, cuando acabamos de barro hasta arriba de trabajar en esa tierra y cuando lo único que buscamos es ser testigos de esa luz para los demás, experimentamos algo grande. Formamos parte de algo que va más allá de lo que creemos, una familia que recorre el mismo camino, la familia de la Iglesia, de esa Iglesia del cambio, de aquellas piedras vivas que construirán una nueva ciudad. Los Dehonianos no somos una ONG, ni somos una congregación que ofrece un grupo de experiencia altruista, turística y activa donde pasar unas vacaciones, haciendo algo sí, y bueno, ahí queda. No. Tener un corazón entregado no puede ser significar todo eso.

My Mission firma y sella una labor evangelizadora basada en la entrega y en la fe. Invita a todos a participar, a sentir, a conocer, a vivir y a compartir, desde la comunidad Dehoniana, la entrega y el servicio a los demás no solo al otro lado del charco, si no en nuestro día a día y en nuestra comunidad.

La vida es imparable.

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