Nadando entre dos aguas

La fiesta de hoy es una continuación de la Epifanía. Jesús se manifiesta a su pueblo en las aguas del Jordan. No fe el agua del río la que santificó a Jesús, sino que Jesús santificó el agua. No solo el agua del Jordan, sino la de todos los baptisterios del mundo. El bautismo de Jesús cambió su vida. Pasó del ambiente familiar a dedicarse a la misión confiada; de la vida tranquila de Nazaret a recorrer pueblos, caminos y campos; del silencio a enseñar el Evangelio. Hoy recordamos nuestro bautismo y las promesas que hicimos. ¿Cómo va nuestro bautismo? ¿Surtió efecto? O quizá hemos sido re-bautizados en aguas y arenas movedizas. El bautismo nos capacita para crecer en la fe, ser evangelizadores de la Palabra en nuestro ambiente. Depende de nosotros dejar clamar al Espíritu en nosotros: ¡Tú eres mi Hijo, y en ti también me complazco!


1ª LECTURA: Isaías 40, 1-5. 9-11 Se revelará la gloria del señor y la verán todos los hombres
SALMO RESPONSORIAL: Bendice, alma mía, al Señor.
2ª LECTURA: Tito 2, 11-14; 3, 4-7 Nos ha salvado con el baño del segundo nacimiento y la renovación por el Espíritu Santo
ALELUYA: Lucas 3, 16 Viene el que puede más que yo, él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.

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