Navidad, acoger a un Niño que nace

Imagen de la Sagrada Familia de Nazaret

En esta ocasión vengo a compartir la experiencia de Navidad. Sí, tiempo importante dentro de nuestro seguimiento a Cristo que se hace hombre por amor a nosotros. Es importante, porque es allí donde comienza el gran misterio de Dios hecho hombre, aquel hombre que cura, comparte, camina entre nosotros, padece nuestras limitaciones y como ya dije ¡Se hace hombre! Es muy fácil decirlo, ¡pero qué grande es Dios!

En este tiempo tuve la oportunidad de leer varios artículos y comentarios que reflexionaban sobre la Navidad. Hubo uno en particular que me hizo reflexionar mucho. Decía así: “¿por qué Dios se hace hombre, o mejor decir un bebe, un niño? Dios quería ser amado, y Él sabe muy bien, que los seres humanos no podemos amar nada que no podamos rodear con los brazos y a un bebe, se le puede abrazar entero.” Aquí está la cuestión, Dios quiere ser amado y quiere amar aún más, quiere amar hasta el extremo. Dios se nos da, no para que simplemente hagamos un Belén y le coloquemos allí, pequeño, débil, sencillo, tierno; sino para que le amemos con todo nuestro corazón, con todas nuestras fuerzas, con todo nuestro ser. ¿Acaso no es este el primer mandamiento? ¡Sí! y este Dios, que viene a ser amado, lo amplía aún más cuando nos dice que debemos amar a nuestro prójimo (y enemigo) como a nosotros mismos. En este tiempo de Navidad nos ha nacido el Amor, pero no cualquier amor, sino EL AMOR (con mayúsculas). Aquel que se da por nosotros, que nos invita a seguirle, que nos anima a ser diferentes, que nos mueve a caminar y trabajar por el Reino, que nos hace cuestionar nuestra vida y comenzar de nuevo desde su proyecto, que es nada más y nada menos que un Proyecto de Amor por la humanidad. Recordemos a San Juan de la Cruz que: “En el atardecer de la vida, nos examinaran en el amor”. Así, el Amor, nos preguntará cuánto le hemos y nos hemos amado.

Les deseo una Feliz Navidad y que hayan recibido un buen año 2015.

Es la primera vez que estoy fuera de mi familia y mi país en un tiempo tan especial como lo es la Navidad, pero siempre y cuando se viva con alegría y entusiasmo, entre hermanos, que Dios nos da, y viviendo con la esperanza que Dios nos regala, a través de su Hijo; todo se vive con ilusión, esperanza y con ganas de seguir apostando por este proyecto de Amor al que Dios nos llama a todos.

Sigamos orando por las vocaciones en nuestra Iglesia. Que Dios nos conceda, santos matrimonios, santos sacerdotes y; religiosas y religiosos santos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *