No dejes que tu vida te viva a ti

Prisas
Prisas

Ir, venir, llegar, salir, entrar… y la sensación de vértigo que da el darse cuenta de que en ocasiones la vida no la vives, sino que es la misma vida que la que te vive a ti. Parece que, en ocasiones, estás de paso, sin afán de permanencia, con miedo a quedarte, a pararte, a sentirte caminar y respirar, a percibirLe. Y prefieres, prefiero, seguir de frente, por el pasillo, largo, interminable, de la prisa que no lleva a ningún lado. Porque es más fácil y más sencillo huir que dejar que sea Él, Dios, el que conduzca tus caminos. Que sea Él, el Dios de los días y las horas, el Señor de la Historia, el que te llame a habitar nuevos horizontes.

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