Nuestra Congregación trabaja en la construcción de hogares para 18 familias en Bahía de Caráquez

Miryam Andrade, el p. Bruno y el ingeniero de la obra
Miryam Andrade, el p. Bruno y el ingeniero de la obra

Se cumplen dos meses del terremoto de Ecuador, pero desde nuestra Congregación se sigue con mucha atención la gestión de la ayuda a los damnificados. Una tragedia que dejó 668 muertos, miles de heridos y casas e infraestructuras destrozadas. A Miryam Andrade, vecina de Bahía de Caráquez y laica dehoniana, el seísmo le sorprendió estando en España. Hace unas semanas volvió a su país, con el miedo de no saber qué iba a encontrarse. Myriam ha compartido con nosotros sus sentimientos y lo que va aconteciendo en Bahía de Caráquez, entre lo que ha destacado la obra que están realizando nuestros hermanos Dehonianos, para dar hogar a 18 familias, gracias a la aportación de nuestra Congregación en España, así como los empresarios y la sociedad civil de Bahía.

-Al volver a su país, ¿qué sintió?

-Sentí mucho miedo al encontrar devastada la ciudad que yo dejé tan señorial. Mis pensamientos eran constantes interrogantes dando vueltas en mi cabeza. Ver a tanta gente aterrada, llorando, viviendo aún en constante incertidumbre por lo sucedido y mucho temor a las réplicas que se están dando, aunque son de menor intensidad.

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– ¿Qué es lo que más le impactó?

-Me impactó sobremanera el rostro de la gente, ver a los ancianos y los niños con aspecto cansado, de dolor, callados y mustios, en otros casos con graves secuelas de psicosis colectiva e impotencia por no saber lo que les deparará el día a día… Pero con una enorme Fe en Dios todopoderoso que alienta y anima, así como una Virgen Madre que protege.

-Había visto imágenes por televisión y por las redes sociales. Cuando llegó allí, ¿era lo que esperaba o la realidad resultó ser peor?

-La realidad superó mis expectativas, esto es mucho peor de lo que se dijo en las redes sociales, la televisión y otros medios de información. Bahía de Caráquez está devastada en un 95% de su territorio. Aquí teníamos edificaciones patrimoniales que ya no existen, edificios y casas construidas anti- técnicamente que se derribaron como castillos de arena. Muchas familias que vivían encima y a un lado de las laderas de una montaña seca van a ser reubicadas en otro sector. Edificios y casas que quedaron trizadas han sido demolidas en su totalidad. Y muchos con esperanza han iniciado ya las obras en sus casas.

-Dos meses después del terremoto, ¿cómo se encuentra la ciudad?

-Tras dos meses del terremoto, Bahía surge poco a poco, la mayoría de su gente está desorganizada, el centro de acopio del gobierno central se lo llevaron a la Parroquia de San Vicente, justo enfrente nuestro, de ellos no se recibe ninguna clase de ayuda en alimentación y viviendas.

El daño económico se suma al drama de los damnificados, lo que desorienta aún más a la población. También está el problema de la escasez de fuente de trabajo en la zona afectada, mucha gente ha migrado a EEUU, a España y a otras provincias de Ecuador.  Señalan por parte del gobierno de Ecuador que pronto entrarán a trabajar en todos los frentes para la reactivación de la zona.

En cuanto al tema de agua potable, luz y alcantarillado, en toda la parte afectada el suministro es escaso o no hay, y en otros casos hay fallos, pero se intenta llegar casi con normalidad.

Los sitios de dormir o centros de damnificados están repartidos en los diferentes sectores de Bahía y Leonidas Plaza (Parroquia junto a Bahía), a la espera de ser reubicados en zonas más seguras, según la ordenanza municipal y recomendaciones del país hermano de Chile que están en estos menesteres.

Estamos volviendo a la normalidad con esperanza, resurgiendo como Ave Fénix, no es nada fácil con un terremoto nunca vivido en nuestro país, con una intensidad máxima que nunca se borrará de nuestras vidas.

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-¿Cómo se ha recibido la ayuda de nuestra Congregación en España?

-La ayuda de la Congregación de España, a cargo del Superior Provincial P.  José Luis Munilla, ha llegado muy bien vista por medio de la Congregación SCJ de Ecuador y respectivamente a manos de la Congregación de Bahía.

Se está trabajando rápidamente en un proyecto habitacional de 18 casas para familias que serán reubicadas del sector de la Cruz de Bahía a Leonidas Plaza, a un terreno de propiedad de la Congregación, ubicado en la ciudadela Marianita de Jesús.

Ya se trabaja en el relleno del suelo, topografía, instalación de tuberías de agua potable, alcantarillado, postes y tendido de red eléctrica, cisterna comunitaria, un pequeño centro de recreación infantil y casas de madera, bambú, y techo de cinc. El costo de la vivienda unitaria es de dos mil dólares aproximadamente (1.800 euros). Cabe recalcar que en este proyecto también ayuda la sociedad civil, como empresarios de la localidad y profesionales con un gran sentido de solidaridad.

-¿Se está gestionando bien la ayuda?

-Ha llegado mucha ayuda de nuestra gente ecuatoriana solidaria, de países vecinos como Perú, Bolivia y Venezuela, hermanos de EEUU, México, España y Francia. Por lo que comenta la gente, se ha gestionado bien. Estamos a la espera de más acciones en viviendas. La Congregación apoya y ejecuta programas en atención Médica y Psicológica a los damnificados. Aún se da ayuda desde la Iglesia la Merced de Bahía en alimentación, agua, y materiales de construcción para el sector de Fanca.

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-¿En qué situación se encuentran las comunidades dehonianas (Parroquias, comedores Domus Cordis…)? ¿Qué acciones se están desarrollando?

-Las obras dehonianas están en marcha. Los comedores y la escuela Talyta Kum ya funcionan con normalidad. La casa Domus Cordis está siendo un albergue y se ha habilitado como centro de acopio de materiales de construcción. Esperamos que en agosto se comience a trabajar ya con los jóvenes del centro juvenil sin ningún contratiempo.

Las acciones que se están desarrollando desde las comunidades dehonianas son brigadas médicas y psicológicas, entrega de medicamentos y vituallas, ropa, alimentos, agua embotellada, materiales para la reconstrucción de casas afectadas en los sectores marginales de las parroquias en donde trabajan los sacerdotes dehonianos…

-¿Cuánto cree que se tardará en reconstruir todo y a que la gente olvide lo sucedido? ¿A qué se aferra la gente para continuar en su día a día?

-Creo que tardaremos cinco años en reconstruir esto, debemos aprender a vivir de otra manera, el municipio debe ser más exigente a la hora de dar permisos de construcción en lugares y con materiales vulnerables a esta clase de fenómenos naturales, que siempre vamos a tener por estar en el cinturón de fuego del Pacífico….

La gente no olvidará el fatídico 16-A. La gran mayoría de habitantes se aferra a su tierra, a las raíces y las costumbres. Somos un pueblo hospitalario, pacifico con gente maravillosa, cálida y muy afectuosa.

Myriam Andrade confía en que su país saldrá adelante. Muestra su agradecimiento hacia el Superior Provincial en España, el p. José Luis Munilla, “quien con su pronta agilidad y buen corazón comenzó una gran campaña solidaria para nuestros hermanos bahíeños. A los seminarios, escuelas y colegios, sacerdotes Reparadores scj, Cáritas, parroquias a cargo de la Congregación, padres de familias que participaron de maratones, ferias, ventas de alimentos… sin toda esta ayuda canalizada positivamente no estaríamos caminando con efectividad al servicio de los menos favorecidos. El Señor los bendiga”.

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