Nueve días con el Corazón de Jesús. Un Corazón que escucha (3)

La total confianza en el Señor nos hace esperar contra toda desesperanza. Él siempre escucha nuestro clamor y nos salva cuando estamos hundidos. Afianza nuestros pasos y nos da firmeza en las dificultades. Por eso si confiamos en Él nuestro corazón estará feliz. Él nos escucha pero también quiere que nosotros lo escuchemos a Él. Él abre nuestro corazón para que con disponibilidad plena le digamos: “Aquí estoy Señor”.

 

Salmo 40:

Contra toda esperanza,
esperaré en el señor,
Y él se inclinó para escuchar mis gritos.
Me salvó de mi problema fatal
me libró de hundirme en un barrizal.

Aseguró mis pasos y me afianzó
como quien camina seguro
sobre una roca.
Feliz el hombre que confía en ti Señor,
Tú hiciste muchas maravillas.

Nadie es como tú Señor, Dios mío,
muchos son los cuidados que nos das.
Has abierto los oídos de mi corazón,
entonces entendí que no quieres
ni ofrendas ni sacrificios gravosos.

Por eso, como dice la Biblia,
yo también dije:
Aquí, estoy, Señor,
para hacer tu voluntad.
Guardo tu Palabra en mi corazón
para amarla y complacerte a ti Señor.

GUARDO TU PALABRA EN MI CORAZÓN

Padre bueno, te ofrezco mi pobre corazón.
Tú afianzas mis pasos en el camino
y siempre cuidas de mí.
Quiero cumplir tu voluntad
todos los días de mi vida.
Aquí estoy, Señor, para servirte. Amén.

 

 

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