Oración Tiempo de Adviento. Semana 1

Adviento

I Semana de Adviento 

Domingo 1

Cristo en su Ecce venio

Hermanos, al entrar en el mundo, Cristo dijo: «He aquí que vengo para hacer, ¡oh Dios!, tu voluntad». (cf. Heb 10,5-7)

Padre, que te alegraste con la oblación de tu Hijo, acepta la ofrenda de nuestra vida para que se convierta en memorial de su Encarnación. Y, porque quisiste que tu Hijo Unigénito viviese y reinase en el corazón de la Virgen María, continúa ahora en nosotros su Encarnación, para que, en nuestra vida, se cumpla tu Palabra y nuestro corazón, visitado por la fuerza del Espíritu, se convierta en morada permanente de Jesús. Tú, que nos das la alegría de revivir los misterios de tu Hijo, ayúdanos a compartir su Ecce venio para ser testigos del amor y servidores de la reconciliación en la Iglesia y en el mundo.

Amén.

Lunes 1

Cristo, Alfa y Omega

Hermanos, Jesús es para nosotros el «Alfa y la Omega», el que es, el que era y ha de venir. (cf. Ap 1,8)

Señor Jesús, a quien los profetas anunciaron y la Virgen María esperó con fe inquebrantable junto con todos los que aguardaban el consuelo de Israel, te alabamos esta mañana. Saber que vienes a nuestro encuentro llena de alegría nuestros corazones y da fuerza a nuestro peregrinar. Te ofrecemos nuestra fe, nuestra esperanza y nuestro amor. Que la Iglesia sepa acogerte con alegría y se disponga a ofrecerse contigo en oblación para gloria y alegría del Padre.

Amén.
Martes 1

Cristo, ungido por el Espíritu

Hermanos, brotará un renuevo del tronco de Jesé, y de su raíz florecerá un vástago. Sobre él se posará el Espíritu del Señor: Espíritu de sabiduría y entendimiento, Espíritu de consejo y fortaleza, Espíritu de ciencia y temor del Señor. (Is 11,1-2)

Señor Jesús, infunde en nosotros el Espíritu de Sabiduría que nos enseñe a vivir y a buscar la verdadera felicidad; infunde en nosotros el Espíritu de Entendimiento que nos haga penetrar en los secretos de tu corazón manso y humilde; infunde en nosotros el Espíritu de Consejo y de Fortaleza que nos lleve a hacer opciones correctas y a concretarlas con perseverancia, paciencia y tenacidad; infunde en nosotros el Espíritu de Ciencia que nos haga entender nuestra historia a la luz del proyecto de Dios Padre; infunde en nosotros el Espíritu de Temor del Señor que nos lleve a colocar la voluntad del Padre en el centro de nuestros pensamientos, deseos y proyectos. Infunde en nosotros el Espíritu para que tu amor oblativo caracterice nuestra vida y revele a los pequeños y pobres el rostro de Dios Padre.

Amén.

Miércoles 1

Cristo, el esperado

Hermanos, que el mismo Dios de la paz os santifique totalmente, y que todo vuestro espíritu, alma y cuerpo, se mantenga sin reproche hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo. El que os llama es fiel, y él lo realizará. (1Tes 5,2324)

Padre santo, te damos gracias por Cristo, nuestro Señor, a quien los profetas anunciaron, la Virgen esperó con inefable amor de Madre, Juan lo proclamó ya próximo y señaló después entre los hombres. Es él quien nos da la gracia de prepararnos con alegría al misterio de su nacimiento, a fin de encontrarnos vigilantes en la oración y celebrando sus alabanzas. Por eso, queremos acogerlo para unirnos a él y ofrecernos a ti como oblación santa, viva y agradable, haciendo de nuestras vidas una misa perenne.

Amén.
Jueves 1

Cristo, aquel que da el Espíritu

Hermanos, bienaventurados aquellos a quienes el Señor, al llegar, los encuentre en vela; en verdad os digo que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y, acercándose, les irá sirviendo. (cf. Lc 12,37)

Ven, Señor Jesús, a iluminar nuestra noche, a dar sentido a nuestro silencio, a desterrar nuestra soledad, a traernos la paz; ven a liberarnos y consolarnos. Sabemos que nos amas y que solo unidos a ti podemos construir la comunión con los hermanos. Ven y llénanos de tu Espíritu para hacernos presencia de tu amor y servir a la reconciliación entre los hombres divididos, aunque deseosos de unión y de paz. Amén.

Viernes 1

Cristo, aquel que ha de venir

Hermanos, ya es hora de despertaros del sueño, porque ahora la salvación está más cerca de nosotros que cuando abrazamos la fe. La noche está avanzada, el día está cerca: dejemos, pues, las obras de las tinieblas y pongámonos las armas de la luz. (Rom 13,11-12)

Padre santo, te damos gracias por Cristo, nuestro Señor, quien al venir por vez primera en la humildad de nuestra carne, realizó el plan de redención trazado desde antiguo y nos abrió el camino de la salvación para que, cuando venga de nuevo en la majestad de su gloria, podamos recibir los bienes prometidos. Entretanto, solidarios con él y compartiendo las aspiraciones de nuestros contemporáneos, queremos ofrecernos totalmente para colaborar en la construcción de la ciudad terrena y en la edificación del Cuerpo de Cristo, testimoniando que el Reino y su justicia deben ser buscados por encima de todo. Amén.

Sábado 1

María, nueva Eva

Hermanos, el profeta anunció: «La virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel» (Is 7,14b). La gracia que Eva nos arrebató nos ha sido devuelta en María. Con ella alabemos al Señor y hagamos nuestra oblación matutina.

Padre santo, te alabamos, bendecimos y adoramos por el misterio admirable de la Virgen Madre: en el seno virginal de la hija de Sión ha germinado aquel que nos nutre con el pan de los ángeles, y ha brotado para todo el género humano la salvación y la paz. Con la Virgen María queremos estar disponibles y ofrecernos para asociarnos a la obra redentora de tu Hijo en el corazón del mundo.

Amén.

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