Oración Tiempo de Adviento. Semana 2

adviento

II Semana de Adviento

Domingo 2

Cristo, aquel que vendrá y que viene

Hermanos, que el Señor os colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos, y que afiance así vuestros corazones, de modo que os presentéis ante Dios, nuestro Padre, santos e irreprochables en la venida de nuestro Señor Jesús. (cf. 1Tes 3,12-13)

Padre santo, acoge nuestro himno de bendición y de alabanza al comienzo de este día. Tú nos has ocultado el día y la hora en que Cristo, tu Hijo, Señor y Juez de la historia, aparecerá revestido de poder y de gloria, sobre las nubes del cielo. El mismo Señor viene ahora a nuestro encuentro en cada hombre y en cada acontecimiento, para que lo recibamos en la fe y por el amor demos testimonio de la esperanza dichosa de su Reino. Por eso, nuevamente nos disponemos a unirnos a su oblación al servicio generoso de todos, especialmente de los pequeños y de los que sufren.

Amén.
Lunes 2

Cristo, esperanza del mundo nuevo

Hermanos, cuando le haya sometido todo, entonces también el mismo Hijo se someterá al que se lo había sometido todo. Así Dios será todo en todos. (1Cor 15,28)

Padre santo, principio y fin de todas las cosas, acoge nuestra alabanza matinal y nuestra acción de gracias por todos tus dones, especialmente por Jesucristo, tu Hijo. Él, que ya vino en la humildad de nuestra carne y está presente en medio de nosotros, ha de venir de nuevo en la majestad de su gloria. En aquel día terrible y glorioso pasará la figura de este mundo y nacerán los cielos nuevos y la tierra nueva. En unión con Cristo, que oró por el advenimiento del Reino, y solidarios con los esfuerzos de todos los que buscan construir un mundo nuevo, queremos hoy orar y trabajar para que seas todo en todos.

Amén.
Martes 2

María, colaboradora del Espíritu

Hermanos, el ángel del Señor dijo a María: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo. El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra» (cf. Lc 1,26-35). Alabemos al Señor por el misterio de la Virgen Madre y, unidos a su Ecce ancilla, renovemos nuestra oblación.

Padre santo, te alabamos, bendecimos y glorificamos porque la gracia que Eva nos arrebató nos ha sido devuelta en María. En ella, Madre de todos los hombres, la maternidad, redimida del pecado y de la muerte, se abre al don de una vida nueva: donde había crecido el pecado, se ha desbordado tu misericordia en Cristo, nuestro Salvador. Unidos al Ecce ancilla de María, queremos convertirnos en colaboradores del Espíritu en la generación y el crecimiento de los nuevos hijos de Dios en orden a la plena edificación del Cuerpo de Cristo, para alabanza de tu gloria.

Amén.
Miércoles 2

Cristo, nuestra alegría

Hermanos, alegraos siempre en el Señor; os lo repito, alegraos. Que vuestra mesura la conozca todo el mundo. El Señor está cerca (Flp 4,4-5). Entreguémonos jubilosamente a la preparación de sus caminos.

Señor Jesucristo, Redentor nuestro, que eres el camino, la verdad y la vida, ven y quédate con nosotros. Reina sobre tu pueblo, trae al mundo la alegría de la salvación, ilumina a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte. Despierta en nosotros la voluntad firme de prepararnos, por la vida de oblación, al encuentro contigo. Acepta nuestra disponibilidad para colaborar en la preparación de tus caminos de modo que todos participen en la alegría de tu venida y del encuentro contigo.

Amén.

Jueves 2

Jesús, Salvador de la humanidad

Hermanos, aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo. Él transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de su cuerpo glorioso, con esa energía que posee para sometérselo todo. (Flp 3,20b-21)

Señor Jesús, ungido por el Padre como Salvador de toda la humanidad, ven sin tardar a salvar a tu pueblo. Tú, que fuiste concebido por el poder del Espíritu Santo, renuévanos por tu Palabra divina. Tú, que te encarnaste en el seno de la Virgen María, líbranos de la corrupción de la carne. Tú, que ya ofreciste e hiciste presente en el mundo la redención, haznos creer que ella es posible a pesar del pecado, de los fracasos y de las injusticias; ayúdanos a vivir nuestra vocación reparadora cooperando activamente en tu obra redentora en el corazón del mundo.

Amén.
Viernes 2

María, modelo de oblación

Por el misterio de la Anunciación, María acogió al Mesías en su seno y lo ofreció al mundo como Salvador. Ella es para nosotros, consagrados, un modelo de disponibilidad y de fe.

Señor, Padre santo, Dios de bondad y de esperanza, desde siempre has amado a tu pueblo. En la plenitud de los tiempos enviaste a tu Hijo, nacido de la Virgen María. Te bendecimos y glorificamos por el admirable misterio de la Encarnación. A ejemplo de María, queremos ser morada permanente de tu Hijo Jesús. Haz que nuestra oblación, generadora de vida y de alegría, sea un testimonio eficaz y una señal del nuevo Adviento de Cristo en nuestro mundo de hoy.

Amén.
Sábado 2

María concebirá y dará a luz un Hijo

Hermanos, el ángel del Señor dijo a María: «Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús». (cf. Lc 1,31)

Señor Jesús, que vives en María, ven y vive en tus siervos, con el Espíritu de tu santidad, la plenitud de tu fuerza, la verdad de tus virtudes, la perfección de tus caminos, y la comunión en tus misterios. Por tu Espíritu, domina las fuerzas del mal, y haz que todos y cada uno de nosotros vivamos hoy para la gloria y la alegría de Dios Padre.

Amén.

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