P. Demetrio Jiménez: “El pueblo venezolano se va empobreciendo paulatinamente. La desnutrición es ya patente”

Venezuela

Continuamos contando la experiencia del P. Demetrio Jiménez durante sus 50 años de Sacerdocio, de los cuales, los últimos años los está pasando en Venezuela.

“Llegué a Venezuela, que conocía bien, por las visitas apostólicas que tuve que hacer a mis hermanos de Congregación, el año 1996. Finalizados los años de Superior Provincial al solicitar mi destino a Venezuela creí que podría seguir trabajando 10, 15 o quizás hasta 20 años más. Ya han pasado todos estos años y con propina y sigo en la brecha hasta que el Señor decida. Es el que marca el ritmo y a nosotros nos toca seguir su orientación que nos conduce hacia el bien a los hombres y nuestra propia felicidad” señala el P. Demetrio.

Desde que llegó a Venezuela está trabajando en parroquias. “En España mi labor fundamental fue la de formador de religiosos y sacerdotes. En la actualidad estoy de párroco en una parroquia inmensa, en Aguas Calientes-Mariara en el estado de Carabobo, que cuenta con 95.104 habitantes según datos oficiales, porque la realidad solo Dios la conoce”.

Demetrio Jimenez

“La labor es sumamente difícil y complicada. Hay una gran pobreza material, social, cultural y sobre todo religiosa. Aquí se mezclan todo tipo de religiones, sectas, santería, brujería… Las sectas tienen una gran aceptación entre la gente ignorante y marginada, que vive en las periferias de las ciudades y en las zonas rurales más pobres. Como párroco hago lo poco que puedo. La gente vive muy apartada de la religión. Hay que tratar de acercarse a la población. Ellos difícilmente vienen a la Iglesia. Rara vez buscan los auxilios espirituales del sacerdote. Pocas veces llaman para atender a los enfermos o para funerales” nos comenta el religioso Dehoniano.

El P. Demetrio reconoce que desde que llegó a Venezuela la situación ha ido empeorando paulatinamente. “Ha ido creciendo la apatía, la indiferencia y la resignación, sobre todo en los últimos años. Estamos sufriendo un totalitarismo cada vez más descarado. El gobierno se ha ido apoderando de los otros poderes democráticos: el poder ejecutivo controla a su antojo al poder legislativo, judicial y electoral. Se ha ido adueñando del mundo de la comunicación; ha cerrado canales de televisión, radios y periódicos que le resultaban molestos o los ha ido ahogando con sus controles desmedidos o arruinando con multas injustificadas o incluso dificultándoles el acceso al papel, en el caso de los rotativos. A la oposición ha tratado de dividirla por todos los medios. Ha privado de libertad a los líderes más notorios o les ha arrebatado el derecho a presentarse en todas las elecciones. Ha asfixiado a los medios de producción, impidiéndoles vender sus productos a un precio no rentable. Ha expropiado terrenos agrícolas y ganaderos, fábricas, comercios. Hoy la gran mayoría de lo que se produce viene del exterior y el petróleo (el gobierno se ufana en decir que poseen las mayores reservas de crudo del mundo) no da para cubrir gastos. La corrupción campa por sus respetos. La inflación es la mayor del mundo…”

No hay duda de que Venezuela está sufriendo, y según el P. Demetrio “los nuevos ricos, los enchufados, son los únicos que desean que la cosa siga igual. El alto mando militar no tiene ningún deseo en cambiar; están bien, tienen todo el poder e imposibilitan junto con el gobierno cualquier investigación seria de corrupción. El pueblo cada día está peor y se va empobreciendo paulatinamente. Hay muchas personas que pasan hambre y se va notando la desnutrición. Los comercios están semiabastecidos o a precios inalcanzables para la mayor parte de la gente. En las farmacias, cuando se solicita un medicamento, la respuesta generalizada es: “No hay” y al solicitar otro medicamento la respuesta es la misma. ¡Qué triste resulta ver a personas buscando en las bolsas de basura o en los contenedores algo de comida! Al ver esto a uno se le cae el alma a los pies y se encoge el corazón”.

“Los Dehonianos sentimos el dolor del pueblo”. “Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de los que sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo” (G.S). Esta frase del Vaticano II, suena muy bien en el primer mundo; aquí no podemos acallarla. Es poco lo que hacemos. Tratamos de acompañar a los que sufren y con frecuencia lo único que tenemos para darles son palabras de comprensión y de ánimo. A veces les ofrecemos “ollas comunitarias”, almuerzos solidarios, una bolsita de comida o una palabra de esperanza, o el silencio compartido que es lo único que nos queda. Los comedores y los centros médicos cada día se nos hacen más insostenibles”.

El P. Demetrio finaliza su entrevista pidiendo que tengamos presente al pueblo venezolano, “de España esperamos una oración, una palabra de ánimo y lo que el corazón sugiera. Se necesita sobre todo medicinas y alimentos porque de otras cosas se puede prescindir. Desde Venezuela un abrazo fraterno a todos. Unidos en el Señor”.

Puedes ayudar facilitando alimentos y medicinas a Venezuela, o en la formación de jóvenes de este país desde nuestra web www.hazlatirelcorazondelmundo.com 

Venezuela
Almuerzo navideño con los niños de la Parroquia.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *