P. Jesús Baena: “La India es un país que no te deja indiferente”

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El p. Jesús Baena partió en 2009 como misionero a la India, allí se encarga de la formación, primero estuvo tres años en el Escolasticado y ahora ya lleva cuatro en el Seminario Menor. En concreto en este país se cuenta con dos Seminarios Menores, un Filosofado, un Escolasticado y un Noviciado. Poco a poco los dehonianos han ido teniendo presencia también en alguna parroquia. Reconoce que se necesita formar a gente para trabajar en formación y luego, poco a poco, ir creciendo como Provincia.

Son ya siete los años que lleva este dehoniano trabajando en la India, una aventura que comenzó cuando al cumplir 40 años consideró que era el momento de tener una experiencia internacional, y con el permiso del Consejo en España, se puso en manos del General a quien le transmitió su idea de ir donde fuese necesario. Entonces la India estaba necesitada de formadores y allí lo mandaron. “Hubiera podido ser cualquier otro sitio, pero estoy muy contento, espero poder estar todos los años que me dejen aquí. Y si no puede ser, iremos a otra parte”.

p. Jesús Baena
Celebración de envío del p. Jesús Baena en 2009.

Para el p. Jesús Baena la India es un país distinto, “hay que darse tiempo para comprenderlo y entenderlo, no se puede juzgar desde nuestros conceptos occidentales, aunque si vas a ciudades grandes es más reconocible. La India es diferente, más del 70% de la población vive en poblados o ciudades pequeñas. Es un país que no te deja indiferente, o lo amas o lo rechazas, porque hay muchas cosas que tardas tiempo en acostumbrarte. Pero yo estoy muy bien, muy feliz”.

En concreto en la India hay alrededor de 42 religiosos trabajando, aunque hay más de 30 en periodo de formación. Así que, como nos indica el p. Baena, “somos gente muy joven con muchas expectativas.  Intentamos hacer las cosas bien, tener paciencia y formar a la gente. Al ser muy jóvenes cometemos nuestros errores, pero poco a poco vamos intentando asentar las bases sólidas”.

En este país las cosas no han sido fáciles ya que hace cinco años todos los misioneros a la vez tuvieron que salir corriendo de la India por problemas del visado, quedándose sin puntos de referencia en el lugar. Se tuvo que formar un Consejo hecho sólo de indios y empezar de cero. Aquello supuso un contratiempo para todos. “Hasta entonces se contaba con la experiencia de religiosos alemanes, brasileños, portugueses o indonesios que apoyaban y daban cierta experiencia a todos los jóvenes indios. De repente, de un día para otro, se van porque tenían que salir del país, te quedas sin soporte y has de empezar a tomar decisiones sin tener una gran experiencia. A pesar de nuestra inexperiencia, es un Distrito que está en continuo crecimiento”.

El tema del visado es un punto conflictivo en la India. Como nos cuenta el p. Jesús Baena, “tengo siempre problemas con el visado, hay que renovarlo cada año y eso te hace estar siempre en el alambre, con la duda de si lo conseguirás o no, pero no pienso en eso hasta octubre cuando inicio todo el papeleo. Aun así, llevo siete años y siempre lo voy consiguiendo”.

La misión dehoniana en la India se concentra en el sur, ya que la presencia cristiana en este país es de entre un 3 y 5% y se concentra en el sur y en el centro-este. “Básicamente estamos en dos Estados, aunque ya tenemos una parroquia en otros dos, pero la gran mayoría de las casas están en Kerala, que es el Estado más desarrollado, en mi opinión, y con mayor presencia cristiana y católica. En Andhra Pradesh es donde estoy yo, allí trabajo en un Seminario Menor, que es el primer paso de la Formación”.

Para el p. Jesús Baena la experiencia en la India está siendo muy enriquecedora, y hace un llamamiento para que la gente vaya a ayudar a este país. “Quien en algún momento sienta que Dios le está pidiendo hacer algo distinto, que desee tener una misión internacional, o quiera vivir algo que sea diferente a lo que hacemos en España, aunque la vida religiosa es igual en todos los sitios, le diría que no tenga miedo y se venga a la India, por probar no se pierde nada”.

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