P. Jesús Valdezate: “Ser cura me ha permitido ser y sentirme libre”

p. Jesús Valdezate SCJ

El p. Jesús Valdezate nació hace 55 años en una localidad próxima a Peñafiel, en la Provincia de Valladolid. Su infancia transcurrió entre las localidades de algunos pueblos de la Ribera del Duero y la ciudad de Valladolid. Allí fue en régimen de internado a Venta de Baños (Palencia) donde los Dehonianos tenían recién estrenado el Colegio-Seminario. Cursados los niveles de la antigua Educación General Básica, decidió continuar en otro Seminario de los Padres Reparadores, esta vez en Alba de Tormes (Salamanca) para hacer el Bachillerato y, posteriormente, el Curso de Orientación Universitaria (COU) en la ciudad de Salamanca.

Fue el comienzo de un ir y venir por distintos lugares de España donde la Congregación está presente y donde el p. Jesús Valdezate ha realizado tareas diversas: Salamanca, Venta de Baños (Palencia), Roma, Madrid y Valencia, repitiendo estancia en algunos de los lugares.

Este año celebra los 25 años de Ordenación Sacerdotal, hablamos con él para conocer qué han supuesto estos años.

-¿Cuándo se decantó por la vida religiosa, y cuándo comenzó su vinculación con los Padres Reparadores-Dehonianos?

-La decisión la tomé en el verano de 1978, cuando comencé el período del Noviciado, después de una experiencia de conocimiento y vivencia con los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús. Ciertamente no tenía nada claro. Eran como fogonazos de querer y desear llegar a ser, pero con la incertidumbre de saber si ese era el camino. Antes, durante varios veranos, aprovechando el aprendizaje del francés en el norte de Francia (Amiens), donde los SCJ tenían una casa, conocí a varios religiosos muy jóvenes, que se preparaban para partir a misiones, concretamente a lo que entonces era la República del Zaire (hoy Congo). El entusiasmo de aquellos jóvenes sacerdotes me impactó e hizo que ese “gusanillo” interior fuera madurando. Es obvio, detrás de todo esto estaba Dios que, sirviéndose de estas cosas y de unos cuantos buenos amigos, en adelante compañeros y, algunos hermanos, hizo que la respuesta fuera más fácil. Algo así como si Dios me hubiera hecho una llamada a “cobro revertido”, me hubiera susurrado: “yo te he dado el don de la vida, ahora te toca a ti gastarla por mí”.

-De estos 25 años, ¿qué momentos recuerda con más cariño?

-La Ordenación Sacerdotal tuvo lugar años más tarde de mi decisión a formar parte de la familia SCJ como religioso dehoniano. Estoy hablando de septiembre de 1991. Es decir, me encontraba en la “vejez de mi juventud” cuando di ese otro paso hacia la Ordenación Sacerdotal de la que ahora se cumplen los veinticinco años.p. Jesús Valdezate SCJ

El primer recuerdo y más bonito, sin duda, el estreno. Ese día te sabes ministro de Dios, tienes la gracia inmerecida de celebrar la Eucaristía, repetir las palabras del propio Cristo. ¡Todo un lujo! Después, el gran abanico de personas que he conocido en las distintas tareas que he realizado en los colegios, parroquias y las relaciones que se derivan de haber trabajado en estos ámbitos.

Al final, me quedo con la sensación de regalo que te da la vida entera, al fin y al cabo 25 años son una parte de la mía. En este sentido, siempre recuerdo a los que nos dejaron tempranamente y has tenido que llorar, aunque con fe, su partida, y a los que se cansaron mientras hacían el mismo camino conmigo. En definitiva, es el recuerdo cariñoso a la gente con la que me he encontrado, teniendo muy de cerca a mi familia de sangre (padres y hermanos). Y si por situaciones me preguntas… ¡son tantas las bonitas y felices! Que lo voy a dejar en un “recuerdo muchas y ninguna”.

-Al hacer este repaso, ¿qué personas le vienen a la mente por lo que le han aportado?

 -Me quedo, a bote pronto, con mis padres, mi familia, los SCJ-dehonianos que me han precedido y he tenido la suerte de conocer y de convivir con algunos, así como un buen número de “maestros” de la vida pensada, dicha y hecha para los demás. Y de estos… ha habido muchos a los que venero y guardo admiración, y por ello, también los tengo presentes delante del Sagrario.

-¿Cómo valoraría estos 25 años?

-No quiero ser presuntuoso ni caer en un “autoaplauso” engañoso y complaciente. Me sale de dentro decir: GRACIAS. Gracias a Dios, por este sacerdocio que, sin yo merecerlo, me otorgó hace un cuarto de siglo. Gracias a las personas que me han acompañado, me han guiado, me han enseñado, me han soportado y me han querido. Aún les queda, espero, mucho por seguir en ello. Me vendrá bien su oración. Quisiera apuntar otra cosa al respecto, ser cura me ha permitido ser y sentirme libre, libre de verdad como Hijo de Dios para el servicio de la Iglesia.

 -La sociedad cambia a un ritmo sorprendente, ¿qué papel tiene la religión en la sociedad de hoy en día? 

 -La pregunta daría para todo un debate. Vamos a ver cómo me explico: si se trata de dar una respuesta en tono derrotista, en aras a lo que parece debe ser una respuesta acorde a lo que se vislumbra en el siglo XXI en la vieja Europa, el catolicismo retrocede y pierde peso e influencia en lo que a encuestas y estadísticas se refiere. ¿Es cuestión de buscar culpables, causas? No lo sé con certeza. Yo soy un cura del siglo XX. Creo firmemente que se puede ser también cura en el siglo XXI porque el Evangelio de Jesucristo fue válido ayer, lo es hoy y vale para siempre. Supongo que, tal vez, los agentes más directamente implicados en lo que es Pueblo de Dios, no seamos capaces, o más bien seamos torpes, al adaptar su mensaje a los tiempos modernos. Además, hay una cierta cultura de “ataque” por una institución, la Iglesia, a la que se considera privilegiada y, por último, una cierta crítica de falta de autenticidad, fuerza y ejemplaridad en la persona de a pie. Todo ello hace que no estemos sembrando con la semilla más fecunda. Me viene a la mente una frase del Papa Francisco: “Tener esperanza es mucho más que ser optimista” y por aquí, sin ser lo único, tienen que ir las cosas. Es decir la esperanza nos exige virtuosismo y riesgo, alejarnos de comportamientos cómodos y seguros. De estos últimos la Iglesia tiene que estar distanciada y… todo irá mejor e incluso cambiará en nuestra vieja Europa. Es cuestión de hacer camino, caminando, como dice el viejo adagio.

-¿Desea realizar alguna apreciación?

-Decía un Obispo, yo lo repito: “Con vosotros cristiano, para vosotros religioso y sacerdote”. Y termino con una frase que se me ha quedado grabada, tomada en una especie de bordado en una sacristía de Tierra de Campos (Valladolid): “Sacerdote de Jesucristo, celebra esta Misa como tu primera Misa, como tu única Misa, como tu última Misa”. Pues eso… ojalá que por muchos años.

 

 

 

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