Participación de los laicos en el carisma

Laicos Dehonianos

Los Laicos

La participación de los laicos en los diversos carismas es un fenómeno universal hasta el punto de que el Papa relata en la “Vita Consecrata” que “se inició un nuevo capítulo, rico de experiencias en la historia de la relación entre las personas consagradas y los laicos” (nº 54). “Este fenómeno está marcado por nuevos caminos de comunión y de colaboración que deben ser estimulados” (nº 55). No son caminos en que hay una relación como de condescendencia servil, sino de colaboración equilibrada y de importancia. Juan Pablo II afirma que “los estados de vida están interrelacionados y se ordenan unos a otros… están al servicio del crecimiento de la Iglesia” (ChL, nº 55). Un instituto tiene la posibilidad de asociar a sí mismo otros fieles (hombres, mujeres, casados o no), empeñados en ir a la perfección cristiana, según el espíritu del Instituto y participar en la misma misión (CDC, nº 725).

De cualquier manera, en los orígenes, está Cristo y la Iglesia de Jesucristo, como referencias del compromiso bautismal. Obispos, religiosos, padres, otros consagrados y laicos tienen la misma forma de acercarse al Corazón de Cristo, descubriendo el amor de Dios, su presencia en la Iglesia. El compromiso con el Reino de Dios (justicia, verdad y solidaridad) implica la unión a la oblación de Cristo por el perdón y por la disponibilidad. El descubrimiento de compartir el mismo proyecto de vida evangélica del Padre Dehon, de participar de la misma herencia, nos convierte no en una asociación o federación, sino en una familia (Dehoniana, 2001, 1, 53-62); familia entendida como una comunidad con diversas vocaciones que comparten el mismo patrimonio espiritual. Hay así una comunión de vocaciones en el proyecto dehoniano (Dehoniana, 1991, 1, 75). En el origen del proyecto dehoniano, está su visión espiritual que orienta el resto. Lo que compartimos es la manera de acercarnos al misterio de Cristo. El término familia indica un padre espiritual común y un deseo de comunión materializado en la Familia Dehoniana.
El Padre Dehon y la Familia Dehoniana

En el Padre Dehon, encontramos ya un embrión de la Familia Dehoniana: La relación entre el Padre Dehon y las Siervas del Sagrado Corazón (Ir. Ulrich). Después, la relación entre las religiosas del Sagrado Corazón de Jesús en Namur, llamadas hermanas víctimas (Ir. Verónica). La hermana Verónica orientó a muchos padres hacia la Congregación SCJ, entre los cuales el Padre Andrés Prévot. Siempre hubo una preocupación del Padre Dehon en asociar a su proyecto los laicos (Dehoniana, 1984, 64, 232-235).

La Asociación Reparadora comienza al mismo tiempo que la Congregación en 1878, incluyendo agregados y asociados, entre los que está la madre del Padre Dehon. Desde el principio de la Congregación SCJ, el Padre Dehon Habla siempre de la presencia de padres diocesanos y laicos asociados (Dehoniana, 2001, 1, 54). Los asociados se dedican más a actividades (obras de caridad y prensa –medios de comunicación-). Los agregados se concentran más en la oración y en el sacrificio. Así, el Padre Dehon llama a un grupo más íntimo (oración y sacrificio) y otro de acción. Es interesante constatar también las formas litúrgicas de agregación. Los agregados reciben una cruz, igual a la de los religiosos, adornada con un corazón. Hay un acto de consagración. Después, más tarde aparecen dos: una para las fiestas y otra para todos los días. Todos usan los escapularios y una medalla del Corazón de Jesús. En 1923, desaparece la distinción entre agregados y asociados. En ese año, la Asociación recibe el nombre de “Adveniat Regnum Tuum”, reuniendo más de 50.000 personas para orar y sacrificarse por la difusión del Reino de Dios, por el triunfo de la Iglesia, y por el aumento de vocaciones sacerdotales y misioneras. La revista, el Reino del Sagrado Corazón en las almas y en las sociedades, es orientada también para los laicos. Por lo tanto, son dos las grandes iniciativas de la vida del Padre Dehon (Souvenirs, 1912). La primera gran iniciativa es llevar los sacerdotes y los laicos al Corazón de Cristo, a la adoración y al amor. Su segunda gran iniciativa es contribuir y colaborar para mejorar, levantar, las clases populares por la venida –la implantación- de la justicia y de la caridad cristiana.

Carisma

Si hablamos de familia dehoniana, tenemos que reconocer un padre, el Padre Dehon. Es un padre espiritual. Participamos como hermanos en la misma espiritualidad. No hay ninguna actividad que nos caracteriza, sino la espiritualidad y la misión heredada del Padre Dehon. El carisma dehoniano es constituido por la espiritualidad y por la misión heredada del Padre Dehon. La misión no es constituida por actividades, sino por el proyecto de construir el Reino del Corazón de Jesús en las almas y en la sociedad, al servicio de la misión del Pueblo de Dios en el mundo de hoy (LG 12). Es misión la adoración eucarística y el ministerio a los pequeños. Es misión anunciar el amor de Dios y su compasión. Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón (Mt 11, 27). De aquí derivan valores tales como: el amor gratuito, el abandono, la confianza y la disponibilidad, el Ecce Venio y el Ecce Ancilla.

Esto exige un estilo de vida personal: atención y acogida cordial de las personas, misericordia y compasión. Espiritualidad y misión se concretan en un empeño apostólico que prima el anuncio de un Dios misericordioso y compasivo, pronto para el perdón y la reconciliación. Hay signos que expresan la espiritualidad dehoniana: un estilo de vida evangélica, la adoración eucarística, el mes del Corazón de Jesús, el primer viernes de mes, las imágenes del Corazón de Jesús, el día del Padre Dehon (14 de marzo), imágenes del Padre Dehon. La vocación de cada dehoniano es “ser profetas del amor y servidores de la reconciliación”.

La Carta de Comunión y el Laico Dehoniano

En un encuentro que aconteció en Roma del 8 al 14 de octubre del año 2000, se trabajaron los siguientes documentos: “el laico dehoniano y la carta de comunión”. Las conclusiones aparecen en 17 puntos (Studia Dehoniana, 2001 / 44, 257-261). El primer gran punto recoge la espiritualidad y la misión. Destaca que el carisma puede ser compartido por otros grupos (VC 54). A continuación presenta una síntesis de la herencia del Padre Dehon: Contemplación del Corazón de Cristo (revelación del amor de Dios, amor rechazado por el pecado); participación en la oblación de Cristo (en la eucaristía y en la adoración), acogida de María como madre y modelo; sentir con la Iglesia (anuncio del Evangelio, compromiso con la justicia, la verdad y la solidaridad); instauración del Reino del Corazón de Jesús (profetas del amor y servidores de la reconciliación); atentos a las llamadas de la humanidad (promoción de la dignidad humana, de la paz y de la fraternidad universal). En un segundo punto, presenta la Familia Dehoniana: familia reconocida en los hermanos y en las hermanas; componentes de la Familia Dehoniana (SCJ, laicos, dehonianos, Institutos de vida consagrada que viven el carisma del Padre Dehon); criterios (reconocer al Padre Dehon como padre y guía que nos lleva a Cristo).

En un tercer punto presenta la Comunión y la Organización: momentos de encuentro y la necesidad de organización. En un cuarto punto, hace una referencia a los Laicos Dehonianos: beber de la espiritualidad dehoniana, solicitando a los religiosos y a otras personas que preparen agentes de formación. El Laico dehoniano se compromete en una formación inicial y permanente, seria y constante para acoger y traducir el carisma en espiritualidad y misión en el mundo y en la cultura de hoy (nº 17). Más que identificarse con las estructuras de la Congregación, el laico debe identificarse con el Padre Dehon y su carisma.

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