Pascua Juvenil 2009: Sin Pasión no hay Paraiso

La casa de Puente la Reina abrió sus puertas para acoger al grupo de jóvenes que quisieron compartir sus experiencias y vivir, algunos por primera vez, la Pascua de un modo más intenso y cercano, con profundidad, silencio y oración.

Los tiempos de oración personal fueron muchos y muy ricos, pues dieron pie a momentos para compartir intensos y enriquecedores para todos. La Eucaristía en la Celebración de la Cena del Señor y el lavatorio de los pies, el silencio de Getsemaní y el testimonio de los personajes que formaron parte de ese momento, el Vía Crucis (en el que cada un portó la cruz de su vida, llena de experiencias, nombres, recuerdos y oración), la Celebración de la Pasión del Señor y la Adoración de la Cruz que asume nuestras cruces, fueron momentos fuertes, cargados de sentido y sentimiento, de pasión y de entrega, que condujeron de un modo pedagógico y mistagógico al Sábado Santo.

La mañana del sábado fue el momento de dejar asentar la semilla que todos habían recibido, alimentándola con el silencio, el compartir al estilo de los discípulos de Emaús, el abrazo del Padre, la escucha de la Palabra de Dios y la Lectio Divina y el acompañamiento espiritual personal. Era el preámbulo y preparación de la gran y gozosa Vigilia Pascual, que fue una auténtica explosión de alegría y emoción por haber encontrado, en la vida, el testimonio de una entrega, la de Jesús, que supera toda entrega y anima nuestro día a día con la luz de su Resurrección.
 


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