PRIMERA SEMANA DE CUARESMA

¡Qué tendrá el desierto!
Por un lado seduce y por otro asusta.
Ve al desierto
Despierta a la luz de lo evidente,
de lo indescriptible, de lo permanente.
¡Qué tendrá el desierto!
¡Si en el desierto no hay nada!
Precisamente, por eso.
En el desierto no hay nada más que tú.
Tu vida se hace evidente,
el don de lo imprescindible se hace patente,
y lo superfluo huye, se evapora.
Solo entonces te das cuenta de que eres,
existes, como un milagro,
como una chispa de humanidad en medio del universo:
estás ahí y sientes, piensas.
Eres la demostración patente de que el amor lo inunda todo,
y ahí estás tú para respirarlo,
para fundirte con él y atestiguarlo.
En el desierto no hay nada,
salvo el Dios amor que todo lo inunda y tú,
que lo respiras.

REFLEXIÓN PARA LA PRIMERA SEMANA (descargar)

 PARA ORAR LA PRIMERA SEMANA: Palabras de vida (Ain Karén "Alégrate") (escuchar)

Cuando se hace oscuro en torno a mí,
cuando me hallo al borde del camino,
cuando nada veo y nada siento,
ayúdame a vivir de fe.

SOLO TU SEÑOR, TIENES
PALABRAS DE VIDA ETERNA,
A DÓNDE IREMOS SIN TI.
QUÉDATE JUNTO A NOSOTROS,
QUÉDATE.

Cuando tantos me preguntan:
¿Dónde está tú Dios?
Cuando tantos me aseguran
que estás muerto, que yo te recuerde,
Oh Dios de mi alegría,
sostenme tú y viviré.


LA IGLESIA MEDITA Y ORA

Lunes
Lv 19, 1-2. 11-18: Juzga con justicia a tu prójimo
Mt 25, 31-46: Lo que hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis

Martes
Is 55, 10-11: Mi palabra no volverá a mí vacía, sino que hará mi voluntad
Mt 6, 7-15: Vosotros rezad así

Miércoles
Jon 3, 1-10: Los ninivitas se convirtieron de su mala vida
Lc 11, 29-32: A esta generación no se le dará más signo que el de Jonás

Jueves
Est 14, 1-3-5:No tengo otro defensor que tú
Mt 7, 7-12: Quien pide, recibe

Viernes
Ez 18, 21-28: ¿Acaso quiero yo la muerte el malvado y no, que se convierta de su conducta y viva?
Mt 5, 20-26: Ve primero a reconciliarte con tu hermano

Sábado
Dt 26, 16-19: Serás el pueblo santo del Señor
Mt 5, 43-48: Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto

 

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