Reflexionando, Gonzalo scj

31 de Enero de 2009
Hoy es San Juan Bosco, fundador de los “Salesianos”. En la comida he comentado que era esta fiesta y que iba a celebrarlo con un signo. Me he comido unas natillas de esas de supermercado. Les he explicado que en Venezuela tenía muchos amigos salesianos y que quería hacer memoria de su fundador, que por cierto conoció a Dehon y le “confirmó” en su decisión de fundar una Congregación centrada en la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Y posiblemente debido a eso, nosotros estemos perteneciendo a esta familia.
Pero no os escribo por eso, sino porque ya hace tiempo que han quedado en el tintero muchas cosas (la última fue el 10 de enero) y de alguna manera quería reflotar alguna, sobre todo hacer referencia al hospital y mi vida por allá. La idea me vino porque esta mañana, al llegar al hospital, me he encontrado con una nota manuscrita de un jovencísimo matrimonio que ha tenido su primer hijo (Angello) prematuro en el hospital. Ambos a dos como pareja estaban desolados en la capilla, ante la situación de su hijo que necesitaba de todo para sobrevivir. El primer encuentro lo tuvieron con David (el otro capellán) hace 15 días. Les vio y de entrada les dijo que Dios estaba a nuestro lado, y que Dios trabajaba por la vida. Que confiaran en El y ya veríamos lo que sucedía. Yo los encontré al día siguiente en la capilla, que venían a misa junto con sus padres porque querían rezar por la salud del niño. Les saludé, nos dimos a conocer, hablamos y les presentamos al resto de la gente que estaba en la misa. Rezamos por ellos y también por otro par de enfermos del hospital. Volvieron ellos solos otros dos días más y la salud de Angello mejoraba poquísimo, pero iba adelante. No obstante les sugerí que si querían, dado que estaba grave, podíamos bautizarlo en la incubadora. El Bautismo es también bendición de Dios y oración de sanación. Yo sé que esto en España no se tiene en cuenta, pero en Latinoamérica funciona. (Yo puedo dar fe de ello en algún caso). El papá de Angello, el sábado en la mañana, me dice que SI, que quieren bautizar al niño. Después de la eucaristía subimos a planta para bautizarlo. Era el primero que se bautizaba en el “Infanta Leonor”. Bastaron dos gotas de agua destilada sobre la frente del neonato y la oración de los tres que allí estábamos para bautizar a Angello. (Es italiano, porque el padre, aunque nacido en Perú, desciende de padres italianos). Los días siguientes fueron para conocer mejor la situación de la pareja y ver cómo evolucionaba Angello. La nota de hoy dice lo siguiente: “Queridos capellanes, hoy hemos venido nosotros sus hermanos e hijos de Dios CHRISTIAN, NURIA Y ANGELLO (h)a confirmar nuestra fe en Dios. Son dos viernes que (k) hemos venido y no los hemos encontrado. Espero Dios les derrame miles de bendiciones por haber sido los bastones que nos dieron fuerza y fe en Dios. Angello está muy bien de salud y les diremos que (k) para nosotros ustedes son nuestra familia. CRISTO VIVE. Amén.”
David, fue el primero que se encontró con la nota (ayer en la tarde) y se puso muy contento al leerla. Me la dejó para que la encontrara yo esta mañana nada más llegar, y también yo me puse contento y agradecido.
La nota, me recordaba que desde finales de año, quería daros a conocer otra nota que me dejó Juli, una religiosa que acompañó a su padre durante meses en el hospital y que yo os conté que en algún momento se confesó y recibió la unción después de algunos miedos y vicisitudes allí narradas. Y os la quería dar a conocer para deciros que con esa nota me veía bien pagado de toda la labor que en el hospital hacemos aunque a veces es ingrata y no se ven los resultados. Tengo que decir que son muchos los que acogen nuestra visita y agradecen las atenciones para con ellos. Y entre estos muchos hay verdaderos testigos de fe, que me dan lecciones y que viven la enfermedad suya o del familiar con una entereza, fuerza y esperanza inquebrantable. Dios es realmente la roca, o la luz en su vida y cuentan con Él en primera persona. Algunas veces lo sienten presente y como si fuera una realidad cercanísima y que cuida de ellos y que sin duda provee a su salud o a su salvación. Me he encontrado hasta con bienhechores de nuestra obra misionera y de la casa de Puente la Reina. El próximo lunes darán de alta a uno de estos bienhechores a los que llevo todos los días la comunión y me cuenta “cuentos” sin fin. Tiene historias de su vida para dar y vender. Lo pasamos bien, aunque a veces tengo que decirle que me tengo que ir para llegar a los demás.
No obstante y con todo, algún día uno se siente flaquear a la hora de abordar la tarea de las visitas porque nunca sabes con lo que te vas a encontrar. Ya os digo que frecuentemente le digo al Señor que Él vaya delante, porque si no… uno duda y no responde de lo que haga.
Sin más os escribo lo que firma Julia en la postal que me entregó el día que celebramos el funeral de su padre en la iglesia parroquial de San Pedro.
“Siempre le recordaré y estaré agradecida por haberme dado el consuelo de la fe y de la eucaristía en los momentos más difíciles de mi vida y, sobre todo, por haber abierto a mi padre las puertas del cielo. Que el Señor le premie lo que yo sólo le puedo agradecer simbólicamente. Con cariño. Julia”
El lunes, Dios mediante, Julia y yo nos veremos para tomar un café en su casa de Vallecas.
Un abrazo a todos, y que Dios os bendiga.
Vuestro amigo, Gonzalo.

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