Religión en las aulas

libro oraciones viajero

Como viene siendo habitual en nuestra democracia, el 28 de noviembre de 2013 fue aprobada por el Congreso de los Diputados la séptima modificación legislativa en materia educativa con la llamada LOMCE (Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa); como en ocasiones anteriores, la materia religiosa queda desprotegida frente a otras asignaturas del currículum y reducida, en su duración, en la enseñanza pública de algunas comunidades autónomas.

La enseñanza de la Religión Católica está amparada en el marco legislativo español tanto a nivel estatal como autonómico; al mismo tiempo, está debidamente matizada en la Carta Magna o Constitución Española, en el artículo 27.3 (“Los poderes públicos tienen el deber de garantizar el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”), así como en variadas legislaciones internacionales que van desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos hasta convenciones europeas sobre los derechos del hombre y sus libertades.

Por lo tanto, estamos ante un derecho de los padres a que sus hijos reciban la instrucción religiosa que consideren más deseable y que se encuentre amparada, mediante acuerdo o convenio, con el estado, ya sea evangélica, católica, ortodoxa, judía, musulmana… conforme al marco constitucional, que señala nuestro estado como aconfesional, y dentro del marco de la libertad religiosa que exponen las leyes europeas y los derechos humanos básicos e internacionales.

En nuestro tiempo, la formación en las creencias se presenta como un reto importante en nuestras sociedades occidentales europeas, no solo por los compromisos éticos a los que las diferentes confesiones religiosas invitan para el desarrollo armónico de una sociedad o los lazos de pertenencia a sociedades cada vez más multiculturales, sino también por la importancia de tratar de erradicar toda clase de fundamentalismo en la interpretación de las doctrinas y enseñanzas religiosas. Es importante que los alumnos sean capaces de comprender y diferenciar que las creencias religiosas no implican el peligro de una “radicalización” que pueda tornarse en una amenaza para nuestros semejantes.

El conocimiento sociocultural del hecho religioso en sus distintas ramificaciones religiosas incide en un estudio más detenido de los diferentes credos religiosos que ayude a conocer el origen, desarrollo y extensión de toda confesión religiosa. Esto facilitará a nuestros jóvenes una visión más objetiva de los valores que están inscritos en los libros sagrados y una puesta en práctica que no obstaculice el deseado fin de generar un clima de relacionalidad, cercanía y concordia.

En definitiva, la enseñanza de la religión en el aula no debe convertirse en una mera discusión política de ideologías contrapuestas para ganar la atención de la ciudadanía mediante la supuesta imposición de las creencias en la esfera pública, sino, más bien, en el compromiso responsable de dotar a cada joven del conocimiento necesario para ampliar sus horizontes vitales de una pedagogía de la responsabilidad y el respeto frente a una realidad caracterizada por la cohabitación de las diversas culturas en un mismo entorno, donde las creencias pueden ejercer de nexo para una convivencia amistosa y de mutua correspondencia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *