Rincón para la música III (música litúrgica)

LOS INSTRUMENTOS MÚSICALES EN LA LITURGIA (1)

“Téngase en gran estima en la Iglesia latina el órgano de tubos como instrumento musical tradicional, cuyo sonido puede aportar un esplendor notable a las ceremonias eclesiásticas y levantar poderosamente las almas hacia Dios y hacia las realidades celestiales". (SC 120)
Las parroquias y comunidades afortunadas por tener este instrumento deben sacarle el máximo provecho. Para espacios pequeños o cuando las circunstancias lo requieren, un órgano electrónico puede hacer un buen servicio. Aunque en ocasiones no sea muy popular, sigue siendo necesario fomentar el uso del órgano para las celebraciones.
Ahora bien, en el culto divino se pueden admitir otros instrumentos además del órgano que contribuyan realmente a la edificación de los fieles. Los instrumentos de cuerda, de viento, de percusión, el acompañamiento de órganos electrónicos y la música instrumental pueden hacer de nuestras asambleas, momentos de oración y celebración. La clave reside en la mejor utilización y combinación de estilos.
La guitarra es un instrumento que destaca entre todos por la gran estima que tiene en nuestra cultura. Es relativamente fácil de aprender a tocar, al menos para acompañar con algunos acordes. Es un medio muy útil para la evangelización de niños, jóvenes, en campamentos, peregrinaciones, celebraciones, convivencias y excursiones, etc. También, podemos comprobar con facilidad, cómo facilita la participación de toda la asamblea en las celebraciones litúrgicas.
En cuanto a los organistas y demás instrumentistas, no sólo han de ser expertos en lo musical, sino que deben estar bien coordinados con el director del coro y así mismo con el sacerdote y el maestro de ceremonias para sincronizar las piezas interpretadas con los ritos sagrados, ajustar su duración según convenga, dejar los silencios necesarios, etc. También “deben conocer y penetrarse íntimamente del espíritu de la liturgia, para que, al ejercer su oficio, incluso en la improvisación, enriquezcan la celebración, según la verdadera naturaleza de cada uno de sus elementos y favorezcan la participación de los fieles” .(MS 67)
 

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