Rincón para la música

PIRATERÍA Y MÚSICA CATÓLICA

¿Te imaginas que, en un momento dado, los músicos católicos no realicen más producciones, se estanquen las publicaciones de nuevos cantos, los CDs dejen prácticamente de existir y los evangelizadores a través de la música no puedan serlo a tiempo completo? Quizás ese día no esté tan lejos…
La piratería musical es un grave problema en nuestros días. En pocos años, la fabricación de CDs en España, no sólo no ha crecido, sino que se ha reducido a la mitad el número de unidades fabricadas. Muchos puestos de trabajo se han perdido a causa de esto. Y no es una realidad local, tan sólo en España o en determinados países; es una situación global, mundial que, con el uso de Internet, aún ha empeorado más. ¿Alguno dijera que hay países en los que el 80% de la música que se vende es pirata? Pues los hay… no es fantasía.
Este hecho no sólo ha afectado a los grandes músicos, también afecta a los pequeños músicos que duramente venden lo suficiente para recuperar la inversión realizada. Y, por supuesto, también a nuestros músicos católicos.
En muchos discos y Webs católicas se pueden ver mensajes semejantes al siguiente: Dile, ¡no a la piratería! Colabora con nosotros. Ayúdanos a seguir evangelizando. Es el mensaje de los músicos que han dejado, total o parcialmente, su profesión “del mundo”, para dedicarse a seguir a Jesucristo y anunciar el Evangelio mediante la música. El mensaje anterior, específicamente, aparece en la página Web de Luis Enrique Ascoy (www.tenax.com.pe), conocidísimo músico católico de Perú. Luis Enrique Ascoy, abogado de profesión, tenía su despacho y trabajo estable antes de dedicarse a tiempo completo a la música. Hace unos 15 años decide que, aunque económicamente no fuera provechoso (¡ni mucho menos!), su llamado era dedicarse plenamente a la evangelización, y hacerlo con sus mejores armas: sus canciones. Fue una decisión muy meditada y orada, en compañía de su mujer Lida y su familia. También para los que vivimos esta maduración de cerca, fue un testimonio de Fe en Jesucristo y en su Providencia. La única manera de poder vivir y dedicarse a esta misión era (y es) vender discos y realizar conciertos. Por desgracia más que por suerte, el músico laico que toma una opción semejante a la de Ascoy no cuenta con un ingreso fijo mensual con el que vivir. Nadie asume (ni comunidades cristianas, diócesis, congregaciones, etc.) que éste es un llamado importante en nuestra Iglesia y que es necesario que se apoye al evangelizador. Al fin y al cabo, también nuestros sacerdotes, que han consagrado su vida al servicio de la comunidad, reciben un salario mensual, más grande o más pequeño… pero lo tienen. Muchos se pensarán que los músicos católicos que se dedican a la evangelización (a tiempo completo o parcial) viven bien, incluso muy bien, que reciben miles de euros de ingresos todos los meses. Nada más lejos de la realidad. En muchas ocasiones he tenido que compartir, incluso con los más conocidos, crisis tan fuertes que, incluso, hacían que se planteasen (una vez más) el dejarlo y dedicarse a una profesión que les garantice, al menos, el poder pagar las facturas familiares, como cualquier otro cristiano de a pie. Y estas crisis, cada vez más comunes, tienen, en mucho, su raíz en la piratería de los discos que se realizan.
Creo que no es necesario reiterar que nadie hace música católica por el dinero. Sencillamente, si alguien piensa que puede hacerlo… ¡pierde el tiempo! Si algún músico que lee este artículo está pensando en hacer dinero… que se dedique a la música secular… en nuestro ámbito cristiano “no hay negocio”.
Voy terminando con una petición: Iglesia, ¡apoya a tus músicos! En palabras de Olga Cecilia Bustamante: “…puedo asegurar que este problema nos toca a todos. Si queremos apoyar y promover la industria discográfica católica y a los artistas que evangelizan a través de la música, sólo debemos preferir los productos originales”.

Javier F. Chento
 

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