San Juan Evangelista, un patrono y un modelo para los Dehonianos

San Juan Evangelista

SAN JUAN Y LOS APÓSTOLES

San Juan es también para nosotros un patrono y un modelo

La Santísima Virgen, San José y San Juan son, después del Sagrado Corazón de Jesús, nuestros principales patronos. San Juan, el apóstol del amor, el apóstol del Sagrado Corazón, es necesariamente el patrono y el modelo de los Sacerdotes del Sagrado Corazón.

Ha sido el discípulo predilecto del Señor, el discípulo privilegiado del Sagrado Corazón. Desde que oyó el Sequere me [Tú, sígueme], se entregó al Señor. Durante tres años escuchó sus palabras, sus lecciones, fue testigo de sus milagros, de su poder y de su misericordia. Recibió del Señor pruebas especiales de su amor, de su bondad, de su benevolencia.

Tras haber gustado durante tres años el gozo de la presencia personal de su divino Maestro y después de haber recibido mil pruebas de su condescendencia, de su bondad y solicitud, escucha por segunda vez el Sequere me, la invitación del Señor a seguirle al huerto de Getsemaní, en el camino del Calvario y hasta los pies de la cruz, en el Gólgota.

Así sucederá con nosotros, con la Obra en general y con cada uno en particular. A las luces y consolaciones seguirán las cruces, a fin de poner a prueba nuestro amor y concedernos la gracia de la inmolación.

Cuando la madre de Juan y de Santiago pide al Señor privilegios para sus hijos, Nuestro Señor les dice: “¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?” (Mt 20,22). Y añade: “Mi cáliz lo beberéis” (Mt 20, 23). En efecto, san Juan bebió el cáliz del amor y el cáliz del sufrimiento; experimentó en la última cena el amor del Corazón de Jesús; en el Calvario participó por su compasión de los sufrimientos de Jesús, y más tarde tuvo que sufrir la persecución, las torturas y el destierro.

La pureza de su corazón le valió una unión más íntima con el Señor. A las orillas del lago, donde los demás no reconocían al Señor, él lo reconoció y gritó: Dominus est  [Es el Señor] (Jn 21, 7).

Estudiemos su vida y su doctrina, para conocer bien al Señor, para ser verdaderos discípulos y apóstoles del Sagrado Corazón, verdaderos sacerdotes-víctimas del Corazón de Jesús.

Sigamos fielmente a Jesús hasta el Calvario, si nos invita allí.

(Texto extraído del Directorio Espiritual de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús) 

 

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