El hijo de la viuda de Naím

Entramos en el “tiempo ordinario” de nuestras celebraciones dominicales y esto supone un esfuerzo de adecuación al ritmo catequético que interrumpimos con el tiempo de cuaresma y de Pascua-Pentecostés. En la Pascua hemos celebrado y contemplado la centralidad del misterio de la Salvación. Volver a recorrer un camino que nos ayuda a seguir profundizando en…