Testimonio de Juan Luis Guerrra

Era un desgraciado. Uno de esos ganadores que tienen la mala suerte de conseguir todo lo que se proponen.. Había sufrido en sus propios huesos la fatalidad de alcanzar su sueño. La vida, en su primer tercio de existencia le había dado todo (…). Ya no podía, como el resto de la gente, echarle la culpa a nadie ni a nada, de esa insatisfacción repentina, de los ratos de tristeza, de los momentos de ansiedad… Era 1995 y Juan Luis Guerra tenía una carrera musical de éxito,

Una mujer que era la de su vida, un hijo al que adoraba, dinero más que suficiente para no tener que pensar en él, el reconocimiento masivo, premios, críticas siempre favorables… Pero no era feliz. Seguía por inercia las giras interminables, los conciertos, las grabaciones, hasta que su cuerpo dijo: “Hasta aquí hemos llegado” y empezó a perder vista. Los médicos no sabían qué tenía exactamente. Pero la dolencia no podía ser más metafórica. Después de unos meses de descanso y de una serie de encuentros con amigos que le hicieron “creer a Dios que no es lo mismo que creer en Dios”, Guerra tuvo su epifanía y vio la luz. Los ojos empezaron a funcionar, dejó las pastillas para dormir, calmó su ansiedad…

 

 

 

Pregunta: ¿Dios es el mejor ansiolítico?

Respuesta: En mi caso sí, Dios es mi ansiolítico porque todos mis padecimientos se pasaron cuando le descubrí, cuando me confié a él. Lo tenía todo, pero estaba vacío. Cuando el corazón está lleno de ansiedad, está enfermo, el cuerpo enferma y eso fue lo que me pasó (…). Fue una época muy dura, pero sí, Jesucristo me dio la tranquilidad. (…)

P/. Con su disco Para ti, un trabajo sin concesiones, de canciones cristianas, hizo una apuesta ciertamente arriesgada…

R/. Ahí sinceramente no me importó si iba a gustar a la gente o no. Yo tenía que hacer un disco de agradecimiento a Dios y se lo dediqué a Él y Él se encargó del resto. De todas formas yo sabía que iba a ser un éxito. Fue la primera vez en la historia que una canción cristiana entra en el número uno de las listas comerciales (seculares) y además ganó tres Grammys.

P/. De todas formas, con ese álbum lo tuvo muy fácil a la hora de hacer las letras, porque la base era el best-seller mayor de la historia: la Biblia…

R/. Sí, claro, era muy fácil. Hay gente que me pregunta si tomé al pie de la letra algunos versículos y no, yo intenté transmitir el espíritu general (…)

P/. «Para vencer la tentación lo mejor es huir». ¿Qué pecado le paraliza?

R/. Parece una tontería, pero en las pequeñas cosas es donde está la clave. La mentira es quizá lo más complicado porque uno se deja enredar por las mentiras piadosas y acaba cayendo bajo esa coartada (…)

P/. En cambio, la cuestión de la lealtad parece que la tiene dominada: lleva 24 años de matrimonio y el mismo tiempo con su grupo, 4.40 ¿es cuestión de suerte o hay truco?

R/. Yo he tenido mucha suerte con mi mujer, con Nora, pero también hay que esforzarse para que el amor dure. Yo creo que el secreto está en dos pilares fundamentales: que no se ponga el sol sobre nuestro enojo, es decir, que si tienes una discusión, que se solucione el problema antes de irse a dormir. Y el otro truco está en ceder. En hacer cosas que a uno no le gustan para que el otro esté contento. Por ejemplo lo digo en Si tú no bailas conmigo, la canción de mi nuevo disco; a mí no me gusta bailar, pero a mi esposa le gusta mucho, así que yo, aunque no me apetezca, bailo con ella…
Entrevista realizada por Silvia Grijalba para el Magazine de «El Mundo
 

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