Tiempo de Esperanza y Alegría

Joven caminando por la playa mientras reflexiona sobre su camino durante el Adviento
Joven caminando por la playa mientras reflexiona sobre su camino durante el Adviento

En este tiempo de Adviento se nos invitaba principalmente a abrir nuestros corazones y nuestros oídos a lo que Dios nos quería decir. Las lecturas de los cuatros domingos nos resaltaban la importancia del acontecimiento más importante de nuestra fe, nos animaba a despertar a no estar dormidos. El abrirnos, el estar alerta nos llevaba a preparar el camino y anunciar y dar testimonio de la venida del Mesías, de ese Dios que nos ama. Nos ama tanto que se hace niño, se hace hombre para estar en medio de nosotros.

Desde nuestra comunidad de Salamanca hemos ido viviendo este Adviento, a partir de la riqueza de la oración, de la Adoración, y a partir de esperar con alegría esta gran venida. El Papa Francisco nos invitaba a esperar con alegría y desde ese “Alegraos” hemos ido contemplando nuestra vida y la de los demás.

También en este adviento se invitaba a reconocer los personajes importantes que fueron instrumentos del Señor para que participaran en el plan de Salvación que tiene Dios para cada uno de nosotros:

  • Uno de esos personajes es María que desde su humildad, sencillez supo decir SI al proyecto de Dios. María supo confiar en Dios, salir de sí misma para salir al encuentro del otro. Con el “HEME AQUÍ” ella se abandonó en las manos del Padre. Por ello recordamos a María como aquella mujer que dijo SI al plan de Salvación de Dios.
  • Por otro lado se nos resalta la figura de José, y se nos invita a tenerlo como icono de silencio y humildad. Al igual que María supo confiar, sentir la cercanía de Dios y se abrazo a su voluntad.
  • Por último, y no menos importante, se nos muestra el personaje de Juan el Bautista: hombre importante que tiene la misión de preparar el camino del Señor. Él nos impulsaba a dar testimonio, a ser anunciadores de la Palabra que se hace VIDA por amor a nosotros.

En consecuencia, en este tiempo de Adviento, hemos ido viviendo la esperanza, la alegría que nos invitaba el Santo Papa Francisco. Todo lo hemos vivido a partir de nuestra disponibilidad dehoniana, confiando y contemplando el gran misterio del Amor con corazón abierto.

En este adviento; en este Niño, que quiere nacer en medio de nosotros, seamos anunciadores de este acontecimiento tan grande y tan hermoso; proclamemos que Dios nos ama y está con nosotros

El Señor nos ama tanto que se ha hecho pequeño, pobre, humilde para estar contigo y conmigo. ¡Dios está aquí! Abre tu corazón y deja que él sea luz en tu caminar y en tu vida.

César Torrealba (Novicio SCJ)

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