Todo lo puedo en aquel que me conforta

El 15 de octubre de 1997 los Dehonianos retornaron a Ecuador
El 15 de octubre de 1997 los Dehonianos retornaron a Ecuador

Mi profundo agradecimiento a Dios por los 50 años de sacerdote misionero.  Para que no se me escape el detalle, he pasado en Ecuador 18 años. En Bahía de Caráquez me he sentido muy feliz con la gente sencilla y generosa.

A modo de aventuras reales:

Soy de un pueblo de la provincia de Cuenca, a 42 Km de la capital de un pueblo llamado la Frontera en donde se funden Sierra y Alcarria.

Mi primer paso al seminario Menor de Puente La Reina (Navarra) fue en el año 1952 después de una experiencia inolvidable como pastor de ovejas. Eso fue en una aldea a 17 km de mi pueblo llamada Villa Seca donde estuve 10 meses.

En Puente la Reina permanecí durante 4 años estudiando el bachillerato de entonces y posteriormente marché con los compañeros al noviciado (año de prueba) durante 16 meses que fueron muy entretenidos y provechosos. El 29 de septiembre de 1957 hice la primera profesión de los votos religiosos.

Segunda aventura:

El día 30 de septiembre viajamos a la ciudad de Salamanca para comenzar los estudios mayores de Filosofía y Teología. Una etapa crucial para la formación como sacerdote y religioso.

En el año 1960 se abre un paréntesis en mi vida para realizar una experiencia en comunidad y servir a los alumnos del seminario como joven religioso.

Tercera aventura y definitiva:

Retorno a Salamanca después de dos años para continuar la teología y el camino hacia el sacerdocio. Quiero destacar en estos momentos la apertura del Concilio Vaticano II por el gran Juan XXIII. Una experiencia inolvidable y para recordar con mucho interés y optimismo en la Congregación a la cual pertenezco y a la Iglesia.

Fallece San Juan XXIII y es elegido Papa el llamado Juan Bautista Montini, con el nombre de Pablo VI. Un pontífice extraordinario y conductor del gran Concilio. Después de tres etapas muy intensas, por los documentos que se iban aprobando por los padres conciliares y los peritos quiero destacar la labor llevada a cabo por Beato Pablo VI.

Día 8 de diciembre de 1965 tuvo lugar la clausura del Concilio Vaticano II por el papa Beato Pablo VI. Gracias a Dios por esa última etapa. Esa etapa me llevó a reflexionar, pensar y decidir seguir dando mi palabra al Señor. Fue un tiempo de gran gracia por vivir intensamente a la iglesia en su recién “puesta de largo”, con todas las ventanas abiertas para que refrescara todo lo que se había trabajado en el aula conciliar.

Por eso y por obra del Espíritu Santo, pedí a los superiores de mi comunidad y Congregación el orden sacerdotal. Mi ordenación sacerdotal fue el día 26 de marzo de 1966 en la capilla del Seminario Mayor de Salamanca, fue un momento lleno de paz, entusiasmo, valentía y decisión en servir al Sagrado Corazón de Jesús y a la Iglesia en aquellas parcelas donde me tocara. Por eso, gracias por esos 50 años a pesar de mis defectos, dificultades y pecados.

Y solamente me queda una palabra de… GRACIAS Señor por acordarse de mí y María Santísima mi grande Señora y protectora.

P. RAMON SORIANO GIL, SCJ

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