Todos los días con el Corazón de Jesús

MIÉROLES DE CENIZA

La penitencia es una disposición del espíritu y del Corazón. Es arrepentimiento, contrición, aversión al pecado. Nuestro Señor exige todo esto, pero es necesario unirlo a las penitencias exteriores. Sin los actos externos, nuestros sentimientos pueden ser una ilusión. Los actos de penitencia ponen de manifiesto el arrepentimiento y lo fortifican.
Sin los actos de penitencia, que nos privan de alguna satisfacción, que castigan la carne, que obligan los ojos a la modestia, las manos al trabajo, las rodillas a la adoración suplicante y continuada, no hay arrepentimiento firme, seguro y duradero.

“Todos los días con el Corazón de Jesús”
Leon Dehon

 

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