Una larga historia de amor y de bodas

La presencia de Jesús en Caná anuncia un tiempo nuevo. Jesús participa en los gozos y en las tristezas de los hombres de su tiempo, y continúa participando hoy. La vida aparece a veces como un vino aguado por la rutina y la falta de ilusión, por la pequeñez de espíritu y miras demasiado cortas. La presencia de Jesucristo transforma nuestra agua en el mejor vino. El vino que da Jesús es un regalo; no se vende ni se compra en el mercado del mundo. María, la mujer creyente, desempeña su función suplicante e intercede para que el agua de nuestra sociedad se transforme en vino de la salvación. Así, el vino nuevo del Reino ha comenzado a correr por las calles del mundo. ¡Celebremos!

PRIMERA LECTURA: Isaías 62, 1-5
“La alegría que encuentra el esposo con su esposa, la encontrará tu Dios contigo”
SALMO RESPONSORIAL: Salmo 95
“Contad las maravillas del Señor a todas las naciones”
SEGUNDA LECTURA: Corintios 12, 4-11
“El mismo y único Espíritu reparte a cada uno como a él le parece”
EVANGELIO: Juan 2, 1-11
“En Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos”

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