“Una regla de vida, una regla para vivir”

V Encuentro Novicios España-Portugal
V Encuentro Novicios España-Portugal

Experiencia de Alí Villarroel en el V Encuentro de Novicios España-Portugal

Ya vamos por el quinto encuentro formativo entre los noviciados de Portugal y España. Estos encuentros nos ayudan mucho a profundizar en temas muy particulares y especialmente dehonianos. En esta ocasión, tuvimos la oportunidad de introducirnos en los primeros ocho números de nuestra regla de vida (por eso el subtitulo que he puesto). Les voy a ir comentando los pasos que seguimos para ahondar en este tema, pero antes, una pequeña explicación:

La regla de vida es lo que prescribe y ordena la vida de la Congregación, es decir, aquello que dice cómo debe realizarse nuestro apostolado, misión, vida comunitaria, oración, etc. Todo nos ayuda, en definitiva, a tener bases de donde partir para vivir auténticamente nuestro ser dehonianos dentro de cuerpo de Cristo que es la Iglesia y en medio de nuestro mundo.

El titulo que han escogido para este encuentro ha sido: La Congregación, suscitada y envidada por el Espíritu, según la experiencia de fe del Padre Dehon, al servicio de la Iglesia, en una comunidad fraterna. Todo este título es la unión de los diferentes títulos de los ocho primeros números y el primero que reflexionamos fue:

La congregación, suscitada y enviada por el Espíritu: Como sabemos no existimos porque el Padre Dehon así lo quiso. Nada de eso; somos una congregación que ha sido suscitada y enviada por el Espíritu, que usó como instrumento a nuestro fundador para enriquecer a la Iglesia con un nuevo carisma en el año 1878, en Francia en la ciudad de San Quintin y que aún va dando respuestas a las exigencias de la Iglesia y el mundo.

Según la experiencia de fe del Padre Dehon: La Regla de Vida en el segundo parágrafo expresa la experiencia de fe del fundador por boca de San Pablo: “Vivo, pero no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí. Y mi vida de ahora en la carne, la vivo en la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entrego por mí” (Gál 2, 20). Es así como nuestro fundador da a conocer su experiencia de fe y lo realiza a través del amor que descubrió en Cristo hacia él por medio del “Costado abierto y el Corazón traspasado del Salvador, que son para el Padre Dehon la expresión más evocadora de un amor cuya presencia activa experimenta en su propia vida.” (§2)

Al servicio de la Iglesia: La Congregación de los Sacerdotes el Sagrado Corazón de Jesús no está desligada del Cuerpo de Cristo que es la Iglesia, sino, que por el contrario, pertenece a ella desde su fundación. Es por ello, que el Apostolado y la misión de los Dehonianos está principalmente unida a la Iglesia y a transmitir, en el mundo, el Reino de Dios y su justicia. La Regla de Vida lo expresa de esta manera: “El Padre Dehon quiere que sus miembros unieran de manera explícita su vida religiosa y apostólica (oración y misión) a la oblación reparadora de Cristo al Padre por los hombres.” (§ 6). Y también “espera que sus religiosos, sean profetas del amor y servidores de la reconciliación de los hombres y del mundo en Cristo” (§ 7). Por eso los religiosos dehonianos: “ofrecerán, durante toda su vida, con sus oraciones y trabajos, con sus sufrimientos y alegrías, el culto de amor y reparación que su Corazón (el de Jesús) desea.” (§7b)

En una comunidad fraterna: Todo lo dicho anteriormente no se puede hacer o intentar hacer si no se está en una comunidad de hermanos dispuestos a entregarse “como hostias vivas, santas y agradables a Dios” (Rm 12, 1). Por eso, vivimos en comunidades de hermanos donde: “Todos son iguales en la misma profesión de vida religiosa, sin otra distinción que la de los ministerios.” (§ 8c) y que: “como miembros de Cristo fieles a su apremiante invitación del Sint Unum, llevan fraternalmente las cargas los unos de los otros en una misma vida común.” (§8d)

Todo lo expuesto hasta ahora llena, anima y se presenta como un reto. Sabemos que con ayuda de Cristo todo es posible. Pido que oren por todos aquellos que están en el Noviciado discerniendo y optando por la vida religiosa, por todos aquellos que están iniciando su vida religiosa y por los que ya llevan un camino recorrido Todos nos sabemos necesitados y debemos orar los unos por los otros, mientras caminamos en la construcción del “Reino del Corazón de Cristo en las almas y en las sociedad.” (§4d)

Gracias a los religiosos que estuvieron con nosotros (César, Filipe y Alí) novicios, en esta semana: los PP. Ramón Domínguez, José Armando Vieira (maestros de novicios); Ángel Alindado y Jesús García (religiosos de la provincia). Gracias por ayudarnos a profundizar y a seguir creciendo en este camino que Dios ha dispuesto para nosotros. ¡GRACIAS!

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