Una semana para el discernimiento

Asistentes a la Conferencia de Religiosos de Ecuador.
Asistentes a la Conferencia de Religiosos de Ecuador.

Carlos Rafael Cabarrús es sacerdote jesuita , nació en Guatemala en 1946, durante nueve año fue maestro de novicios de Centroamérica. Ha escrito numerosos libros y artículos. La gran mayoría motivados por el discernimiento cristiano y la justicia social.
En América Latina tiene mucha influencia en las casas de formación de tantos consagrados y consagradas. Por todo ello y también por su gran valía como persona, la escuela de acompañamiento de la Conferencia de Religiosos de Ecuador ha contado con él en los tres años que ha funcionado la escuela. El último curso de esta escuela fue en febrero durante una semana y contando con el padre Cabarrús.
El tema que se trabajó con los alumnos de la escuela de acompañamiento fue la metodología en el acompañar. Entre todas las enseñanzas de esa semana paso a detallar unas cuántas de ellas más sobresalientes.
Acompañar es bien importante, no ponemos dirección, acompañamos. Acompañar es un verbo más real y que implica todo un cambio de actitud en la persona, yo no soy el que se sino el que acompaña. Lo más importante es que el acompañante ya se haya trabajado, ya haya experimentado todos estos procesos.
Acompañar es que voy siguiendo el paso, es como un baile. Tiene que haber un acoplamiento. El acompañante ya ha sido trabajado y es acompañado. No impone sino que va descubriendo los caminos. Hay que ser “Pigmalión”. La leyenda de Pigmalión: un gran escultor tenía un trozo de mármol y empezó a hacer una escultura de una mujer y se enamoró de la escultura tanto que le dio vida.
Así nosotros, acompañantes debemos ser quienes detectamos en la otra persona cualidades que ella no sabía. El acompañante debe querer ver donde está el tesoro escondido de la persona. Dejar que la cosa fluya queriendo descubrir la riqueza de la persona. Descubrir cuál es su llamado. Si alguien viene a una casa de formación es que ya tiene esa vocación. El acompañante y el formador debe descubrir cómo está la semilla de ese carisma en el joven. Para ello primero debemos saber como miembros de una congregación o instituto, cuál es nuestro carisma específico. Hay que descubrir la riqueza que tiene, si tiene el carisma que es lo nuestro. Ver la riqueza más grande que tiene la persona.
Para la vida religiosa es necesario tener un ímpetu adecuado. Lo primero es encontrar esa riqueza y posibilidad de trabajarse por lo que tiene de fuerza.
Lo primero es cómo trabajo las gracias de las personas, las riquezas de las personas. Lo primero no es buscar las patologías o heridas de las personas que acompañamos
Así nuestra motivación es hacer que broten las mejores actitudes para la vida. Descubrir lo que trae esta persona de riqueza. De este modo, se va a sentir aceptada muy profundamente cuando buscamos descubrir lo más hermoso de su esencia como persona.
Con este encuadre tan positivo acerca del acompañamiento se desarrolló toda la semana en la que se trataron temas tan interesantes para el crecimiento humano y espiritual como la conciencia y los valores, las heridas y su proceso de sanación, los síntomas de las heridas y el pozo de la positividad.i

1 comentarios

  1. Buena tarde. Estoy interesado en los talleres semanales y mensuales, soy de Michoacan, México. Podrían pasarme información? Les agradezco.

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