Vida comunitaria a partir de la Biblia y la Regla de Vida

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Durante una semana de formación hemos tenido la agradable visita del P.Carlos Luis Suarez que está destinado como formador de los Escolásticos en la Región de Venezuela. Ha sido para nosotros una alegría poder compartir con él y también poder tener momentos de estudios y de charla, que nos permiten profundizar más en la Vida Religiosa y en el conocimiento de la Congregación de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús.

Carlos Luis durante una semana se centró en la vida comunitaria desde la regla de vida de los SCJ y desde el aspecto bíblico.

Una de las riquezas de la vida comunitaria es ir descubriendo que somos un Don de Dios para cada uno de nosotros y de nuestros hermanos, donde podemos encontrar alegrías y dificultades, pero que se pueden ir superando si tenemos como centro a Cristo Jesús.

También es importante recalcar que la comunidad se va formando a partir de la confianza en Dios, desde el ponernos en camino (peregrinación) y desde la libertad de cada uno. Es por ello que este don se tiene que ir educando en cada religioso, en cada comunidad.

La vida comunitaria es también aprender a contemplar la pascua, es decir, vivimos la pasión pero tenemos la fe de que celebramos la Resurrección y la Vida; la vida del hermano y la Misión que cada uno presta al servicio de la Iglesia y de la Congregación.

Para nuestra congregación dehoniana lo fundamental es nuestra vida comunitaria; es por ello que debemos ir aprendiendo que cada uno de los miembros de la comunidad somos amigos, pero que también hacemos camino de fraternidad.

Es hermoso, y lo expreso con sinceridad, saber que a los hermanos no los elije uno, sino que es el mismo Dios quien te los pone en el camino por algo. Y como es un regalo de Dios, debemos cuidarlos, apreciarlos y reconocer que en ellos está la presencia de Dios, en cada hermano de comunidad.

Uno de los modelos que debemos tener presente en la vida comunitaria es la Virgen María y San Juan. En ellos podemos contemplar la vida comunitaria. Por un lado, María con su escucha, con su confianza en la Palabra de Dios y en dejarse enamorar de las cosas de Dios por medio de los hermanos. Por otro lado, Juan nos invita a que nosotros también seamos esos discípulos amados, nos invita a ser hijo y a ser acogedores. Son modelos hermosos que nos animan a salir de nosotros mismos para estar al servicio del hermano.

Jesús nos anima a vivir en comunidad, a poner la confianza en nuestros hermanos y a caminar juntos en la vida para que Él sea el centro de nuestra vida comunitaria y de nuestro hogar. También, Él nos reúne “PARA QUE SEAMOS FELICES Y HAGAMOS FELICES A LOS OTRO”.

Quiero darle las gracias al P. Carlos Luis por todo el cariño y la disponibilidad que ha tenido con nosotros. Que el Señor lo bendiga y que desde esos dones que el Señor le ha concedido lo siga poniendo al servicio de su comunidad y de la Congregación

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