José Pereira: “Los Seminarios Dehonianos transmiten valores cristianos y el sentido del compromiso”

Seminario Dehoniano

Continuamos conociendo el día a día en un seminario, con motivo de la próxima celebración del Día del Seminario. Esta vez José Pereira, joven de Portugal, que entró al Noviciado en el mes de septiembre, nos cuenta su experiencia en el Seminario de San Jerónimo.

“Hay que destacar que en el Seminario San Jerónimo se vive a 3 ritmos; el de la comunidad religiosa, el de Noviciado y el del Colegio y Seminario. En su gran parte, nosotros coincidimos con los tres o dos de los ritmos. El Noviciado y la comunidad religiosa empezamos nuestro día con la Adoración Eucarística, siguiendo las clases, donde coincidimos los 3 ritmos, cada cual según su orientación. No es preciso resaltar que, en las comidas, todos hacemos el mismo ritmo. Por la tarde, tenemos momentos de encuentro con los chicos, como el deporte; después al terminar el día, nos separamos para realizar algunas actividades propias (encuentro formativo de Noviciado, estudio de los chicos…). Volvemos a encontrarnos por la noche para terminar el día con un rato de oración” señala José Pereira.

Seminario

Según nos comenta este joven, en San Jerónimo vive una comunidad religiosa de 6 miembros, 2 novicios y cerca de 25 chicos en el Seminario. “Lo que envuelve a todos es, en primer lugar, una cierta relación de amistad, sin embargo, prevalece la relación formando-formadores”.

Por otra parte, José Pereira señala que su camino vocacional no ha pasado por una etapa de seminario, sino por una experiencia comunitaria previa en una comunidad dehoniana. “Viviendo en San Jerónimo y mirando la vida que se tiene en él, apunto que en todos los Seminarios Dehonianos se debe transmitir unos valores cristianos, una creciente toma de conciencia para el día a día, implantando el valor del sentido del compromiso. Respecto a la educación, veo un cambio en la enseñanza y en la evaluación, donde se tiende a centrarse en la persona (valorando la persona como es en sí misma) y no en la materia que ha sido memorizada y ‘vomitad’ sin reflexión, como aún se hace en muchas partes”.

Ante el descenso de vocaciones religiosas, este joven portugués opina que cree que será motivo de reflexión y preocupación en años futuros. Lo que creo que se está viviendo es una falta de compromiso en los jóvenes. Ellos son capaces de implicarse, pero en cosas sencillas (y no siempre es así) y momentáneas, que no les cambien mucho la vida. Lo que les exige más tiempo, esfuerzo y ‘renuncia’ de algo, esto sí es lo que les pone frenos a comprometerse. Para una decisión vocacional, lo “peor” que les pasa es que no reconocen la alegría que se vive, como en la vida cotidiana”.

“Ahora, no nos compete hacer ‘resurgir’ vocaciones, sino ayudar a que las personas tomen conciencia de la llamada que se les hace y se comprometan a la vida religiosa, sacerdotal o matrimonial. Debemos estar con los chicos y chicas, en su realidad cotidiana y hacer que tomen contacto con nuestro ‘mundo cristiano’. También hacerles comprender que ellos tienen protagonismo, aunque no lo parezca. De esta manera nosotros tenemos que comprometernos a que descubran su lugar en la Iglesia para que descubran que son importantes” añade.

Seminario 2

En este sentido, “si alguien quisiera seguir el mismo camino que yo y me pide consejo y ayuda, creo que lo mejor es decir la verdad de este camino, que no siempre es fácil, ya que lo pueden interpretar de otra manera y se desanimen. Sin embargo, en los momentos en que también yo me sentía desanimado, algunas personas me hacían ver la belleza de esta vocación, aunque el camino fuera complicado. Recuerdo lo que una persona me ha dicho varias veces y que tengo casi como lema: toda rosa, tiene espinas”, puntualiza.

La experiencia que está viviendo le está pareciendo maravillosa. “En parte, me hace retroceder a otros tiempos, recordando mi adolescencia y también, por otra, me recuerda todos los momentos dedicados a los encuentros con los niños en la catequesis o con los jóvenes en la pastoral juvenil. Creo que mi vocación pasa por la entrega y dedicación para con los niños y jóvenes. Por este motivo, esta experiencia me está haciendo recordar estos viejos tiempos, para que no se extingue esta dedicación. Junto a ellos prolongo mi juventud y, en parte, mi vitalidad” finaliza José Pereira.

 

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