Testimonio del P. Antonio García Rogado con motivo de su Ordenación Sacerdotal

Antonio García Rogado

Escribir sobre uno mismo es difícil, puedo hablar de los pasos que he dado cada día para llegar hasta el momento actual. Antes de ser ordenado presbítero, fui ordenado diácono el 8 de diciembre de 2016 en el Seminario San Jerónimo de Alba de Tormes. Aquí conocí a la congregación de Sacerdotes del Sagrado Corazón y empezó en mi vida un planteamiento vocacional. Después he cursado estudios en Salamanca y Valencia que al terminarlos he regresado de nuevo a Alba de Tormes.

Pensar en el sentido que quieres darle a tu vida es constructivo. Está claro que todos soñamos con un buen futuro, pleno y lleno de alegría. Incluso queremos que nuestra vida sea la mejor. ¿La vida de religioso y sacerdote es la mejor?

Es una vocación, un camino y un intento de ser feliz. Trato de ser una persona coherente con la vida que libremente he elegido e intentando responder al amor de Dios que se da gratuitamente a cada uno de nosotros.

Sé que para Dios soy igual de valioso siendo sacerdote que olvidándome de que existe, porque la iniciativa y el aliento para amar, vivir o rezar viene de Él, que nunca se olvida de sus criaturas.

Gracias al amor primero, desinteresado y gratuito de tantas personas con las que he compartido vida, estudios, clases, oración, enfermedad, alegría, fiesta, descanso, viajes, trabajo, convivencia, misión, encuentros, desencuentros o crisis y seguro que me dejo a alguien en alguna que otra experiencia, donde he ido descubriendo el camino de la vida religiosa y el sacerdocio como aquello que quiero intentar vivir.

Digo: “intentar vivir”, porque soy consciente que ser perfecto es imposible y que cada día tenemos una nueva oportunidad. En este caso, oportunidad para entregar la vida al servicio de las personas, ahora con adolescentes en las clases y la convivencia. En un futuro con las personas que Dios quiera que estén acompañándome para caminar juntos.

La vida es un camino en el que te encuentras con muchas personas, a veces te encuentras con personas que te hablan de Jesús de Nazaret. Hoy es necesario seguir hablando de Jesús, enseñando que la vida tiene sentido y que merece la pena dar la vida de forma desinteresada, con generosidad.

P. Antonio García Rogado

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